miércoles, 24 de agosto de 2011

Informe del taller que se realizó en Julio en Madrid

He disfrutado cada encuentro que he tenido con la gente aquí y he podido conocer muchas personas que son muy apasionadas sobre lo que creen y quieren compartir lo que Cristo ha hecho por nosotros...

Estoy agradecida de que Dios me envió aquí y que usó mis destrezas y habilidades para conectar con la gente y ayudarles . España seguirá estando en mis oraciones y en las manos de Dios mientras Él continúa trabajando en la difusión de la noticia de su amor a la gente de aquí y del mundo entero.

Nos reuníamos una hora diaria durante cuatro semanas para aprender sobre los valores cristianos.

Hicimos varios juegos y actividades para que los niños tuvieran oportunidades para usar las palabras nuevas.

Lo pasamos bien y desarrollaron una actitud positiva aprendiendo yhablando en inglés.

Practicamos inglés con un grupo de adultos en la piscina de la comunidad.

Muchos hablan inglés muy bien, me alegró darles una excusa para usarlo.

Después de pasar cuatro semanas enseñando inglés a niños en Cartagena, me sentía segura de poder hacer lo mismo en Madrid. Pero sabía que no sería lo mismo… Mi experiencia en Madrid fue muy diferente a la de Cartagena, también fue excelente y aprendí mucho sobre la gente de España, sobre mi misma, mi fe cristiana y qué significa el mandamiento que vayamos a hacer discípulos de todas las naciones. A veces es una misión difícil, pero supongo que no existe un versículo donde Jesús dice que será fácil vivir nuestra fe y compartirla con otros.

Las clases de inglés siguieron el mismo horario básico del que usé en Cartagena, pero muchas veces tuve que adaptarlas actividades para atender mejor a las necesidades y habilidades del grupo de niños que asistían. Eran entre 7 y 9 niños cada día, ese fue un ajuste después de trabajar con un grupo más grande en Cartagena (a veces asistieron 16 niños).

Sin embargo, la tradición española de desaparecer de las ciudades e ir a la playa o a las montañas durante el verano hizo posible que yo pudiera dar mayor atención a cada niño. Cada niño tenía más oportunidades para hablar y practicar inglés, y además podía hablar y preguntar sobre las historias de la Biblia que leímos.

Nos reuníamos una hora diaria durante cuatro semanas para aprender sobre los valores cristianos de amar a nuestro prójimo y familia, el amor y fidelidad de Dios, y la creación de Dios en el mundo. Después de leer la historia de la Biblia del día , presenté vocabulario nuevo de inglés a los niños que estaba relacionado con lo que habíamos acabado de leer. Después de aprender el vocabulario, hicimos varios juegos y actividades para que los niños tuvieran oportunidades para usar las palabras nuevas, jugamos a las sillas musicales y al bingo, cantamos, jugamos con globos y papel higiénico, pintamos e hicimos otras cosas para practicar. Los niños lo pasaron bien todos los días y pudieron desarrollar una actitud positiva sobre el aprendizaje de otro idioma y sentirse más cómodos hablando en inglés.

Uno de los niños que asistía, que tiene seis años, fue diagnosticado recientemente como hiperactivo. Su diagnóstico no fue hecho tempranamente y su dificultad para concentrarse en el colegio afectó negativamente a su habilidad de aprender y al desarrollo de su habla. Ahora trabaja con un logopeda como parte de su tratamiento.

Interactuando con él en las clases y trabajando con él en su casa me ha dado la oportunidad de entender cómo será trabajar como logopeda con niños que están aprendiendo inglés como segunda lengua. Las visitas a su casa también me han permitido conocer su familia y tener conversaciones excelentes con su madre acerca de muchos temas como logopedia, escuelas, la historia de la iglesia católica en España, el bautismo, el perdón de pecados y hasta de pastelería.

Una vez más, cuanto más hablo con españoles sobre la iglesia y la religión, más encuentro que hay un sentido común de apatía de la gente sobre la religión y la fe en Cristo. Muchas personas participan en ciertos ritos y rituales por causa de la tradición, mientras al mismo tiempo se dan cuenta y admiten que no hacen un cambio verdadero y duradero. Sin embargo, cuando se da la oportunidad de pensar más sobre el Evangelio y los sacramentos y lo que significan, la gente suele ser curiosa y está interesada. Ésta madre en particular me dijo que ella sintió que lo que yo estaba diciendo tenía sentido y pensó que habría más luteranos en España si más gente supiera de nuestras creencias.

Además de las clases de inglés con los niños, pude practicar inglés con un grupo de adultos en la piscina de la comunidad. Muchas personas aquí hablan inglés muy bien, pero me alegró darles una excusa para usarlo. También fue una buena experiencia para conocer a la gente más y hablar con ella. ¡Todas las personas fueron muy amables y un matrimonio nos invitó a comer una paella auténtica hecha por un valenciano!

Un pasaje que entiendo mejor después de estar en España es la conversación de Jesús con el hombre rico cuando dice a sus discípulos que “De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios” (Mateo 19:24). Uno de los desafíos de trabajar con la gente aquí es que tienen un buen pasar económico. España está sufriendo una crisis económica, pero también hay muchas personas que conservan su trabajo, hay familias creciendo y casas buenas. El problema es que lo que les falta es fe en Cristo. Hay una parte de la gente que cree que ha logrado todo lo terrenal por sí mismo y que no hay necesidad de Cristo, ni del Evangelio. La fe llega a ser algo que es irrelevante e innecesario en la vida.

Supongo que por eso Pablo nos dice que nos regocijemos en nuestros sufrimientos porque muchas veces éstos nos hacen más conscientes de nuestra necesidad de Dios y su gracia redentora.

Otra diferencia de Madrid fue vivir con el pastor Gustavo Lavia y su familia maravillosa. Por eso pude asistir a varios cultos, interactuar con muchos miembros de iglesia en España y tener muchas conversaciones buenas y alentadoras. He disfrutado cada encuentro que he tenido con la gente aquí y he podido conocer muchas personas que son muy apasionadas sobre lo que creen y quieren compartir lo que Cristo ha hecho por nosotros.

La iglesia luterana está trabajando para definir su identidad y los planes futuros en España y creo que es un campo de misión importante que Dios seguirá haciendo crecer. Estoy agradecida de que Dios me envió aquí y que usó mis destrezas y habilidades para conectar con la gente y ayudarles. España seguirá estando en mis oraciones y en las manos de Dios mientras Él continúa trabajando en la difusión de la noticia de su amor a la gente de aquí y del mundo entero..

Gracias a las madres que colaboraron en traer a los niños y ayudar en las clases.