sábado, 21 de junio de 2008

6º Domingo de Pentecostés.

Estamos en el de tiempo de Trinidad según una de las dos tradiciones. En la otra es llamado Pentecostés. Es la estación más larga del año ya que va desde el domingo de Trinidad hasta el domingo anterior a Adviento. El domingo de trinidad nació para contrarrestar la herejía antitrinitaria de Arrió. ¡Alabemos al Dios Uno y Trino!

Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí Juan 5:39a

La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios Ro. 10:17

22-06-2008

6º Domingo de Pentecostés

“El temor y amor a Dios”

Textos del Día:

El Antiguo Testamento: Jeremías 28:5-9

La Epístola: Romanos 6:1b-11

El Evangelio:

Mateo10:24-33 34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa. 37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. 40 El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.


Sermón

“La falsa Paz o la Sana Contienda”

Hoy reflexionaremos sobre la primera parte del Evangelio, allí se nos presenta una lección que seguramente nos sorprende. Leer que Jesús viene a traer división a las familias y a enfrentar a sus integrantes. Jesús declara que ha venido a dividir a familias. ¿Qué le dirá a alguien que lee esto y le pide que se lo explique?

A pesar de que suene raro, los cristianos nos alegramos que nuestro Señor traiga esta contienda o problemas, pues creámoslo o no, son buenas noticias. Nuestro Señor hace esta proclamación de que Él viene a finalizar con la falsa paz.

Veamos que nos quiere decir Jesús con estas polémicas palabras. Cuando él habla de crear enfrentamientos en las familias, está citando una profecía del Antiguo Testamento de Micaías. Allí el profeta condena abiertamente el pecado y la rebelión de Israel contra Dios. El pecado y el rechazo de la Palabra de Dios habían provocado consecuencias terribles en la sociedad. A nivel nacional, los gobernantes eran corruptos y los jueces cobraban sobornos. Las autoridades eran deshonestas, no había justicia para nadie. En un nivel más cercano, Micaías advierte que tampoco en los amigos se debe confiar. La amistad está basada en la lealtad y la confianza, pero el pecado inclina a las personas hacia el egoísmo y la propia ganancia. Aun más Micaías lleva esta desintegración hacia la estructura familiar. En una familia la Palabra de Dios es la guía las cosas saldrán bien. Sin embargo, el profeta declara, que los resultados son terribles para los miembros de la familia que rechazan a Dios. (Micazas 7:1-6). “Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa”.

Cuándo alguna persona en la familia es creyentes y otros no lo son, habrá contienda y problemas. Cuando un padre creyente trata de corregir a su hijo que no cree, porque su modo de vivir es pecaminoso, el hijo puede rebelarse aun más de lo normal, provocando deshonra a su padre. Si la nuera desaprueba la falsa religión de su suegra, la suegra puede volverse crítica de su nuera en cada acción mostrando y realzando los errores de esta.

Cuando una familia está formada por creyentes y no creyentes, siempre habrá enfrentamientos, porque hay dioses diferentes en el grupo familiar. Esa familia encontrará paz únicamente de dos formas. Una de ellas es que todos lleguen a creer en Cristo y vivir por medio de su Palabra, o por otro lado decidir que la familia es más importante que Dios y dejar de hablar de religión, o decidir que la religión justamente no tiene tanta importancia.

Ésta es la contienda de la que Micaías se lamenta: las personas rechazan la Palabra de Dios, por eso se produce la hostilidad en las familias. Algunos se mantienen firmes en la verdad y otros la niegan.

Jesús viene a cancelar la deuda y las consecuencias del pecado. Todos merecemos la muerte eterna, porque todos somos pecadores y la paga del pecado es la muerte. Por consiguiente, Jesús viene a deshacer esto. Él viene a morir por los pecados del mundo a fin de que todos puedan obtener el perdón. Éste es el mensaje del Evangelio: Negando a Cristo y su obra, nos enfrentamos al juicio eterno de Dios, pero por su muerte y resurrección, Jesús ha cancelado todo esto. Al morir por nuestros pecados, ha ganado la gracia y la vida para todo el mundo.
Así es que Jesús la principal tarea que viene a realizar es la paga por el pecado del mundo. ¿Cómo podemos estar seguros de que el pecado existe? Muy sencillo, al pecado y sus consecuencias lo vemos en un tema tan cotidiano como la muerte y las enfermedades física Para traer la muerte física, el pecado a menudo usa a la enfermedad para matar a las personas. Cuando alguien está enfermo, sufre dolor físico incluso hasta dolor mental y emocional. Cuando una persona que ha sufrido mucho muere, en el ataúd generalmente se la ve mucho más tranquila. Muchos llegan a expresar “Ahora ha dejado de sufrir, está en paz”. La razón de esto es obvio: Cuando una persona está viva puede sentir dolor y puede experimentar una lucha.

Quienes están muertos son incapaces de esto. El que ha muerto puede tener apariencia tranquila, pero no tiene vida. Cuando el pecado logra u objetivo final, que es la muerte de la persona, el producto final se ve tranquilo, pero es una falsa paz.
En su camino a la cruz para pagar por los pecados del mundo, Jesús demuestra que él tiene poder para hacer eso, realizando milagros en los cuales cura a las personas. Él conoce quienes están doloridos, afligidos y sufren de enfermedades. A muchos los sana, quita la enfermedad, encargándose así de ese problema. Pero principalmente realiza la paga por el pecado. Entonces

¿Quién descansa en paz? Jesús no solo da su vida como paga por el pecado, sino que resucita de entre los muertos. Allí demuestra que es más poderoso que la muerte. Él toma el pecado, la enfermedad y la muerte, y los vence en la cruz. Quienes creen esto descansarán en Paz.
Ahora, cuando Jesús ha resucitado a alguna persona, esa persona todavía sigue en este mundo pecaminoso. Ellas seguirán sintiendo dolor, afrontarán luchas y adversidades y lidiarán con enfermedades otra vez. Experimentarán estas cosas porque están vivas. Donde hay vida en este mundo, hay lucha, adversidades.

Éstas son nuestras dos pistas para comprender las palabras de nuestro Señor en la lección de Evangelio de hoy. En primer lugar, que él cita Micaías, quien declara que siempre habrá contienda en las familias donde algunos son creyentes y otros no lo son. Esa contienda cesará sólo cuando todos crean en Jesús y su Palabra, o cuándo se decida ignorar la Palabra de Dios por completo. En segundo lugar, Jesús viene a realizar la paga por el pecado. Pero aún así las personas mientras estén vivas, afrontarán contiendas, luchas y dificultades. Pero justamente afrontan estas cosas en el mundo porque están vivas.

Con estas dos pistas, volvemos a la declaración del Señor: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mt. 10:34-36).
Cuando Jesús viene, él proclama que el reino de los cielos está cerca. Él declara que él es el Hijo de Dios y El Salvador de mundo, que él rescatará el mundo por medio de su muerte en la cruz. Él también proclama que quiénes confíen en él se salvarán. Cuando Jesús predica este mensaje, muchos que lo oyen pertenecerán a familias donde nadie cree en la Palabra de Dios. Y porque nadie cree en su Palabra no hay contienda, ni rivalidad en la familia por motivos de religión. Si esta discusión no se produce, muchos pensarán que es una familia tranquila y feliz. Pero esto es porque nadie cree, todos ellos están perdidos en sus transgresiones y sus pecados. Están en paz porque están muertos.

Sin embargo, muchos que escuchan creerán, confiarán en Jesús, y tratarán de vivir de acuerdo con su Ley y su Evangelio. Sus acciones en casa cambiarán y tratarán de compartir este mensaje al resto de su familia. Sabiamente buscarán guiar y exhortar sus hijos sobre el problema y las consecuencias de los pecados y de las distintas experiencias mundo que el mundo ofrece como agradables y placenteras. Cariñosamente contarán a sus parientes sobre Jesús y advertirán el problema de someterse a otros dioses. Tratarán de guiar a sus padres a la Verdad. Pero cuando hagan esto, seguramente comenzarán los problemas. Los hijos no querrán abandonar sus estilos de vida, ni hablar de arrepentimiento y pedir perdón, así es que se rebelarán. Los parientes no querrán abandonar su religión y construirán una pared hostil de silencio. Los padres, quienes “usualmente” saben más que sus niños, supondrán que el Evangelio es una “etapa más” en la vida de sus niños, pero que no saben lo que hacen.

No es raro oír o leer opiniones como “La Iglesia con su mensaje ha hecho mucho daño. Esa familia estaba bien antes de que se comience a hablar acerca del pecado y la gracia, la cruz y Jesús. Ahora hay grandes discusiones, problemas y todo es culpa de Jesús y sus seguidores”.
Sin duda que, en tal caso, la contienda ha reemplazado la paz. Pero es una “Sana Contienda” que reemplaza a una “Falsa Paz”. La familia estaba tranquila porque todo estaba muerto. La contienda ha surgido porque algunos de ellos están vivos. Además los que han sido salvados siguen fieles y hablan sobre una verdad absoluta, sobre la Palabra que da Vida. Está es la que produce que por medio contienda, los otros integrantes de la familia pueden ser salvados por Jesús.

Ésta es la contienda que Jesús trae: La liberación del pecado, el perdón, la fe y la vida eterna. Él levanta a personas de la muerte espiritual para llevarlos a la vida. Donde hay sólo muerte espiritual, no hay contienda porque nadie se preocupa por la Palabra de Dios. Donde hay vida, habrá contiendas porque las personas creyentes se alegran del Evangelio, del mismo modo que el mundo lo niega y rechaza.

Éste es el mensaje que Jesús proclama: Él trae una “Sana Contienda” para anular la “Falsa Paz”. Él trae vida donde había muerte. Él trae perdón donde solo había pecado, trae fe dónde había rechazo y descreimiento. El mundo culpará a Jesús de traer vida, perdón y fe, diciendo que esto es falso y perjudicial. Pero por esto damos gracias a Dios.

Algunas Aplicaciones

De una manera realista, se sabe que el mundo siempre percibirá a la Cristiandad como un problema y la acusará de que el Evangelio es nocivo para las personas. NO es de extrañas que en los gobiernos europeos y en la misma sociedad se busque censurar la Biblia, porque habla en contra de los estilos de vida pecaminosos. Los cristianos son acusado y difamados por decir la verdad porque para ellos esa verdad es supuestamente carente de amor.

Quizá la aplicación más obvia es para la familia, pues Jesús nos avisa en este texto del peligro de querer más a familia que Dios. Se dice que “Primero está la familia”, esto es una virtud para el mundo, como cristianos hacemos énfasis sobre la importancia de la unidad dada por Dios. Sin embargo, “primero la familia” a expensas de la verdad, es un pecado destructivo. Siempre es una tentación que los padres condenen un pecado u otro, hasta que uno de sus hijos comete dicho pecado. Luego no es tan malo, es una trasgresión que puede ser pasada por alto. Los esposos a menudo son tentados a evitar ir a la iglesia, al menos a asistir menos, para complacer a la pareja que no cree. Después de todo, al Oficio Divino lo hacen justo el fin de semana, día de descanso y familia. Los niños creyentes pueden tener la oportunidad de contarles a sus padres sobre el Evangelio, pero no se animan a sacar el tema por miedo a la burla. Estos pecados son cometidos para mantener la paz familiar. Pero ésta es una “falsa paz”.

Ésta es una situación delicada para muchos y la seguirá siendo por años. Es así que estamos llamados a hablar la verdad, vivir la vida de la mano de Dios y cariñosamente aplicar su Palabra en cada situación que surja. Evitar el tema de Jesús para mantener la paz es pecado. Hablar en el tiempo justo con las palabras justas no lo es. Aun así, sin embargo, habrá algo de tensión y contienda. Cuando tal contienda surge, reconfórtate pesando que “Esta contienda está aquí porque Jesús aquí, tratando de salvar lo perdido. Él ha muerto por mí y también ha muerto por quienes aún no creen. Su Palabra ha causado esta contienda, él está trabajando para traerlos a fe”.

También queremos animar a los padres para que lleven a cabo el evangelismo familiar en los niños pequeños: Nunca habrá un mejor tiempo que ahora para enseñarle a sus niños acerca de Jesús. Los niños son más receptivos en la primera de sus vidas. Muchos padres falsamente opinan que “no impondrán ninguna religión a la fuerza, que cuando sea adulto que decidida por su propia cuenta”. Esta es una forma de enseñar a sus niños que la religión no es importante. Si tiene a los niños en casa, haga buen uso del tiempo. Es bueno orar con los niños, incluso leerles historias de la Biblia. En la hora de la cena, o al dormir de a poco enséñeles de memoria el Catecismo Menor. “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”(Prov. 22:6).

Martin Lutero una vez escribió que las veces más preocupantes en su vida fueron cuando él no tuvo problemas, porque se imaginaba que se había librado del camino que del diablo, y no veía la necesidad de preocuparse. Donde Jesús está, habrá contienda porque el mundo se opone. Pero sólo donde Jesús está hará que encuentre paz verdadera, paz con Dios. La paz que declara que ya no tiene en cuenta sus transgresiones. Por eso eres perdonado de todos sus pecados en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Atte. Pastor Gustavo Lavia