lunes, 30 de junio de 2008

7º domingo después de Pentecostés.

Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí Juan 5:39a La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios Ro. 10:17

Estamos en el de tiempo de Trinidad según una de las dos tradiciones. En la otra es llamado Pentecostés. Es la estación más larga del año ya que va desde el domingo de Trinidad hasta el domingo anterior a Adviento. El domingo de trinidad nació para contrarrestar la herejía antitrinitaria de Arrió. ¡Alabemos al Dios Uno y Trino!

7º domingo después de Pentecostés

“Dios nos revela su sabiduría en Jesús”

Textos del Día:

El Antiguo Testamento: Éxodo 33:12-23

La Epístola: Romanos 7:15-25

El Evangelio: Mateo 11:25-30

11:25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.11:26 Sí, Padre, porque así te agradó.11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;11:30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.


Tema: La sabiduría de Dios es locura para la sabiduría humana.

Objetivo: Que reconozcamos, recordemos y nos alegremos en el poder y sabiduría de Dios.

Sermón

El otro día me puse a ver la peli de Aladdín con mi hija y quedé aleccionado con una escena dónde el malvado hechicero Jafar, tras haberse apoderado de la lámpara mágica, pide al Genio en su segundo deseo ser el hechicero más poderoso del mundo.

Con sus nuevos poderes Jafar se convierte en una serpiente gigantesca y enrolla a Aladdín, quien impotente ve como se consume el tiempo de su amada princesa Jasmine que agonizaba dentro de un reloj de arena.

Desesperado por librarse y rescatar a su amada Aladdín persuade al maligno hechicero de que siempre será un “segundón” ya que el genio de la lámpara era quien le había dado el poder y quien se lo podía quitar. Jafar sin pensárselo mucho gasta su tercer deseo pidiendo al genio que lo convierta en un “todo poderoso genio”.

Su deseo se cumple y en su transformación, y mientras decía: “El universo es mío, bajo mis órdenes y mi control”, Aladdín se libra y rápidamente rompe el cristal del reloj y Jasmine se salva.

Tanto el genio como Jasmine cuestionan a Aladdían haber dado la idea a Jafar para convertirse en un todo poderoso genio, pero es que a esas alturas yo también me había olvidado de que el Genio de la lámpara había dicho al principio de la peli que los genios reciben “poderes Cósmicos y un espacio chiquitín para vivir”.

La codicia desmedida atrapó a Jafar confinándolo a vivir esclavo y reducido en una lámpara. Consiguió tal poder pero quedo preso de su ambición.
¿Dónde nos lleva la ambición desmedida y descontrolada por querer el poder total sobre todo?

NUESTRAS CODICIAS HUMANAS

En una época claramente rendida a los pies de la aparentemente “todopoderosa e incuestionable” ciencia y tecnología, ya poco lugar se le deja a la fe. La capacidad del ser humano pretende estar por encima de la idea de Dios. La codicia de poder y control total sobre todo es un proyecto de vida que marca muchas agendas.

Al menos los antiguos dejaban en sus planteos la posibilidad de que exista aquello que no conocían: “al Dios no conocido” rezaba un cartel en el panteón de los atenienses. Ante la inmensidad y complejidad del ser, oímos hasta el cansancio aquel “solo sé que no sé nada” que hoy ya solo asoma como una frase anecdótica a la cual ya pocos se adhieren, es más, muchos “sabios” dan por sentada la no existencia de Dios y su poder creador.

Es verdad que los tiempos cambian y si mi bisabuela se levantase de su tumba y viese que con internet tienes acceso a lo inimaginable y más, supongo que pensaría que resucitó en un planeta distinto al que hubo vivido. Pero a la vez que parece que nuestro poder y control no tiene límites, la arrogancia va carcomiendo nuestro ser y pretendemos más y más del poder sobre la vida. Ya la idea de un Dios superior a nosotros incomoda, pues es una competencia al ambicioso poder absoluto del ser humano.

CREYENDO SER SABIOS SE HICIERON NECIOS

Jesús declara hoy en el Evangelio algo sorprendente: que Dios, Señor del cielo y de la tierra, ocultó cosas al parecer fundamentales, a los sabios y entendidos de este mundo y sin embargo se las reveló a los niños. ¿Por qué hizo esto? ¿Cuáles son aquellas cosas? Da la sensación de que éstos sabios cuelan el mosquito pero se tragan el camello.
¿Por qué privó a los sabios y entendidos de cosas fundamentales?

En verdad es por el envanecimiento de los seres humanos mismos. Creyendo ser sabios, se hicieron necios. Cayeron presos de sus propias codicias. Se han hecho esclavos de su propia ambición. Quedaron confinados a tener un gran poder en un espacio muy reducido, en una lámpara en la cual solo se ve una porción pequeña del mundo.

La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad, porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto no tienen excusa, ya que habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias. Al contrario, se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.

Pretendiendo ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Romanos 1:18-23
No hay capacidad de percibir los milagros

En la perícopa precedente el Señor Jesús, al observar las ciudades en las cuales había hecho mucho de sus milagros, las reprende por no haberse arrepentido de sus pecados. Seguro que por causa de su codicia, de su egoísmo, de su vanagloria y orgullo, que al fin y al cabo son las cosas que nos enceguecen y nos privan de arrepentimiento y por ende del perdón y la paz de Dios.
El inconveniente ya no es si hay milagros o no, el tema planteado por Jesús va más allá, ya que incluso los milagros que él mismo en cuerpo presente hizo no movieron ni un pelo de mucho de los espectadores. El problema está en el corazón del ser humano que desechan a Dios y su sabiduría.

La palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios, pues está escrito: “Destruiré la sabiduría de los sabios y frustraré la inteligencia de los inteligentes”. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que discute asuntos de este mundo? ¿Acaso no ha enloquecido Dios la sabiduría de este mundo? Puesto que el mundo, mediante su sabiduría, no reconoció a Dios a través de las obras que manifiestan su sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicción. Los judíos piden señal y los griegos sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judío ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura. En cambio para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder y sabiduría de Dios, porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. 1ª Co. 1:18-25

LA REVELACION DE DIOS

Jesús se revela a los niños

¿Quiénes son estos niños sin mucho entendimiento propio pero con una revelación fundamental de parte de Dios? Los niños son aquellos necesitados, aquellos que reconocen sin mayor problema la dependencia al Padre Celestial. Son aquellos que con fe simple confían en un Dios todopoderoso y ven en Cristo a su Salvador. Los niños son todos aquellos enfermos que necesitan del doctor Jesucristo. Son todos aquellos que se ven y sienten pecadores y buscan su justicia en Cristo y no en sí mismos.

Son aquellos que artos de correr sin sentido tras cosas que consumen vanamente la vida, desesperan de sí mismos. Y así se renden ante una implacable ley natural y celestial que nos muestra como seres finitos, carentes y necesitados de un Padre Celestial y amoroso, el cual corre a prisa para extendernos su mano salvadora, para curar nuestras heridas, para darnos una Buena Noticia, para darnos a Cristo.

¿Qué se les revela?

Se nos da a conocer al Padre creador del cielo y de la tierra y a su hijo Jesucristo. Este no es ya un conocimiento natural, sino que es una revelación específica por parte de Dios, quien sabiamente ha dejado su Palabra, la Biblia, para que por ella el Espíritu Santo nos revele la sabiduría necesaria para nuestra salvación, la cual es Cristo.
Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. No me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios.

En la verdad del Evangelio se nos revela a Cristo y su obra de amor. Se nos revela que no podemos salvaros por nosotros mismos. Se nos revela que nuestros pecados son perdonados. Se nos revela la locura de la cruz, algo inaceptable para la refinada mente racionalista, pero extraordinariamente maravilloso para quienes nos sabemos perdidos y que, cual hijos pródigos luego de derrochar todo, nos encontramos anhelando degustar los majares que da Dios, mientras mendigamos un poco de comida de los cerdos.
Se nos revela que el justo muere por el pecador, no por equivocación, sino por amor. Se nos revela que gratuitamente por medio de la fe se nos abren de par en par las puertas del cielo, no por nuestros méritos o sabiduría, sino por los méritos de Cristo. Se nos revela que hay esperanza de una vida eterna, perfecta, dónde todo aquello que hoy anhelamos mientras corremos de un lado a otro queriendo atrapar el viento, estará servido en las mesas celestiales reservadas con nuestro nombre.

Se nos revela que por medio del Bautismo Dios nos hace nacer a una vida espiritual, dónde se nos da la fe y se nos declara hijos de Dios. Se nos revela que en la Palabra de Dios tenemos toda la sabiduría necesaria para tener la paz y confianza deseada. Se nos revela que Cristo está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Se nos revela que con en el pan y el vino instituidos en la Santa Cena, Cristo se hace presente en cuerpo y sangre para que los cristianos comamos y bebamos a fin de recibir perdón y fortalecimiento de nuestra fe.
Se nos revela que no necesitamos más revelación que ésta para que nuestra alma repose a gusto en los brazos de Jesucristo.

Venid a mí todo los que estéis cansados y trabajados
Por todo esto Jesús nos hace esta invitación. A aquellos que estén cansados de su propia sabiduría y que estén cargados por el peso innecesario de su pecado, Jesús promete descanso. Un remanso. Unas aguas de reposo.

La carga que ponemos en nuestras espaldas al querer ser como Dios es muy pesada y frustrante. La carga de nuestros pecados es muy dura. ¡Qué maravilloso el llamado que nos hace Cristo! Venid a mí y os haré descansar. Dejad vuestras cargas al pie de mi cruz y sed libres.
Un yugo ligerito y fácil.

Jesús no niega las dificultades de esta vida, pero cambia nuestros agobiantes yugos por el suyo que promete ser ligero y fácil de llevar. Llevar a Cristo en nuestras vidas y anunciar la locura de la cruz en una sociedad que solo acepta locuras humanas puede que parezca pesado, pero sin embargo no lo es, ya que todo el peso de esta obra la soporta y sostiene Dios y no nosotros.

Aprender de Jesús.

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.
Estimado, mirad a Cristo día a día y seguid su sabio consejo: Aprended de mí. El Dios hecho hombre es MANSO y HUMILDE. Jesús siendo Dios, poseyendo aquello que los seres humanos jugamos y aparentamos ser, no se aferro a ello y por nuestra causa se humilló hasta la muerte en la cruz a fin de que nosotros tengamos perdón y vida eterna (Fil. 2:5-11) ¡Alabad a Dios por tan sublime y misericordiosa Buena Voluntad para con nosotros! Amén.

Aplicaciones a la vida diaria:

· Que la lumbre de la sabiduría humana no te enceguezca y te prive de la luz de la sabiduría de Dios.

· Recuerda que Dios es Dios y tu un ser creado. Da la gloria al Señor de la Gloria y agradece por tu vida.

· Regocíjate en ser débil y loco según el mundo, pues tu poder y tu cordura son en Cristo tu salvación.

· Aprende día a día de Jesucristo. Pídele que te haga más y más manso y humilde ante su Palabra. Llévale tus cargas. Toma tu cruz y síguele.

· Reúnete en una iglesia que predique fielmente la Palabra y administre correctamente los Sacramentos. Busca en la Santa Cena el perdón y la Paz que Cristo ahí te brinda con su presencia.
Pastor Walter Daniel Ralli