miércoles, 29 de abril de 2009

3º Domingo de Cuaresma

“Jesús nos da entendimiento”

Textos del Día:

1ª Lección: Hechos 3:11-21

2ª Lección: 1ª Juan 3:1-7

El Evangelio: Lucas 24:36-49

36 Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 37 Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. 38 Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? 39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40 Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 41 Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42 Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43 Y él lo tomó, y comió delante de ellos.
44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas. 49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Sermón

¡Ahora entiendo!, ¡ahora caigo! Esas son frases que usamos cuando por fin llegamos a la comprensión de algo que hasta el momento no lográbamos descifrar. ¡Qué alegría nos da cuando por fin captamos la idea! Nos sentimos liberados.

La falta de comprensión o entendimiento en muchas ocasiones puede generar en nosotros miedo, inseguridad, desconfianza y finalmente la elaboración de una conclusión desacertada y un mito que luego regirá nuestra acción. Un ejemplo de esto es que, cuando se pensaba que la tierra era plana, se creía que tras el horizonte se encontraba el abismo y por lo tanto se evitaba ya que nadie pretendía caer en él. También respecto a Cristo podemos concebimos falsa ideas.

Ya nos han registrado los Evangelios que Jesús achacó a sus discípulos falta de entendimiento sobre asuntos de fe. Uno de esos casos fue cuando les anunciaba su muerte y resurrección: “El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y lo matarán; pero, después de muerto, resucitará al tercer día. Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle”

Marcos 9:31-32

El entendimiento espiritual es algo que debemos pedir a Dios, pues nuestra mente humana rápidamente se cierra haciéndose nula. “No seas como las mulas… sin entendimiento” Sal 32:9 (ver 1º Jn, 5:20 Ro. 12:2)

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1ª Co 2:14
7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. 2ª Timoteo 2:7
Nos cuenta Lucas que los discípulos estaban reunidos comentando la resurrección de Cristo y algunas apariciones que ellos habían experimentado. La última fue a los “discípulos de Emaús”.

La resurrección era un hecho que cada vez tenían más claro. La tumba estaba vacía. Había testimonio de que el Señor andaba por ahí, sin embargo aún no tenían pleno entendimiento de lo que esto significaba. Por lo tanto había confusión, miedo y por supuesto, ocasión para las conclusiones distorsionadas. Y es en base a estas que surgen las falsas doctrinas. Pero gracias a Dios Cristo nos aclara las confusiones con su presencia y su Palabra.

Cuando nos imaginamos de Cristo cosas que no es.

Por aquellos tiempos la gente creía erróneamente que el alma de los muertos podía vagar libremente por la tierra e interactuar con los vivos. Aún hoy día esta idea persiste en la mente de muchos. Los discípulos ya habían dado muestra de este concepto erróneo cuando confundieron a Cristo y le atribuyeron ser un fantasma (Mt. 14:26). Había entonces un gran temor a los fantasmas. Sin embargo era impensable que una persona muerta pudiera aparecerse corporalmente.

Es importante dejar claro en este punto que los muertos no pueden entrar en contacto con el mundo de los vivos. Sin embargo Cristo es distinto, pues él venció a la muerte y ha resucitado. Más que asustarnos, esta noticia debe producirnos mucha alegría. ¡Cristo vive! ¡Cristo está conmigo!

El Jesús resucitado y glorificado no está limitado a barreras físicas. Los discípulos estaban encerrados y Jesús igualmente entró en la habitación donde estaban reunidos. Tampoco lo limitó aquella piedra sellada, ni la guardia romana para salir de aquel sepulcro. Esta noticia es muy consoladora para nosotros. Jesús está presente donde hay dos o tres reunidos en su nombre. Él está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo y no hay barreras que lo impidan. Jesús se hace presente en cuerpo y sangre a través del pan y el vino en la Santa Cena y no hay impedimento alguno para que esto sea así y se cumpla su Palabra: Esto es mi cuerpo, esto es mi sangre para perdón de pecados. Así como nosotros palpamos en este misterio su cuerpo y su sangre realmente, así quiso mostrarse a sus discípulos para que no caigan en ideas falsas.

Jesús da luz a nuestro entendimiento

Esto era importante para calmar a estos espantados y atemorizados discípulos. Y así lo hizo. Con su cuerpo glorificado se presento delante de todos los que estaban reunidos.

Su saludo fue familiar a ellos: “Paz a vosotros”. Un palabra que Dios usa con un significado distinto al que damos como sociedades. La paz para nosotros es la ausencia de guerra, de amenaza, de conflicto, de problemas y por lo tanto está restringida a momentos especiales. Sin embargo, lo hermoso que nos trae Jesús es que su paz es permanente y no depende de circunstancias especiales. Su Paz es un estado en el que nos deja a través del perdón que nos da diaria y abundantemente. “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” Juan 14:27. Esta es una paz que no depende de nosotros, ni de lo que hagamos, pues es una paz que nos es dada, una paz que logró Jesús para nosotros al morir por nuestros pecados y resucitar victorioso de la muerte.

La paz que nos trae Jesús es aquella que nos reconcilia con Dios, ahí radica el verdadero sentido de la paz. Estar en paz con el creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible, nos da el verdadero reposo a nuestras atribuladas almas. Esta es la Paz del perdón. Esta es la paz que trae y hace efectiva el resucitado, quien y se hace presente personalmente para anunciársela a sus discípulos. La presencia de Cristo a través de su Palabra y Sacramentos trae paz a nuestras temerosas vidas.

Pero… ¡Cuánta falta de entendimiento sigue afligiendo a las personas! Cuantos mitos y distorsiones acerca de Jesús siguen haciendo que muchos creen, hagan y esperen cosas irreales para su vida de fe. Irreales por cuanto Cristo no lo ha dicho así. Las distorsiones hacen que desconfiemos de las verdaderas promesas de Dios. Generan una imagen errónea de nuestro Salvador ¡Cuántos siguen confiando en sus propias obras o la de otros para obtener la gracia de Dios! ¡Cuántos aun no entienden la obra completa de Cristo en nuestro favor! ¡Cuantos se desentienden de la Palabra y desprecian los sacramentos! Pero no nos aflijamos, pues para eso hay un remedio ¡Cristo se hace presente por su palabra para darnos luz!

¿Por qué estáis turbados?

Jesús plantea preguntas para poder ir al meollo del problema ¿De donde surgen vuestros miedos? ¿De cosas fundadas o infundadas? ¿Por qué vienen estos pensamientos malos a vuestro corazón y os perturban?

Muchas veces en nuestra vida de fe experimentamos desasosiego, confusión, espanto y queremos escapar o encerrarnos. ¡Vemos Fantasmas! Nuestro corazón se turba y es a causa de los pensamientos malos o ideas erróneas que vienen a inquietarnos y hacen que hasta la presencia del mismísimo Cristo pueda ser causa de miedo.

Estos discípulos eran los que deberían llevar adelante la obra de predicación del Evangelio, y miradlos, ahí se encuentran con pensamientos que los afligen en vez de fortalecer su fe en la Palabra de Dios que afirmaba por activa y por pasiva que Cristo resucitaría. La falta de confianza y el temor en asuntos de fe vienen por la falta de apego o entendimiento que nuestra naturaleza humana nos aflige con pensamiento que hacen desconfiar, olvidar o no tener presente la Palabra de Dios.

Por este motivo Cristo se ocupó de dejar bien claro en su Palabra quién es y cuál es la obra que realizó en nuestro favor. No es un Profeta, no es un nuevo legislador, no es un amuleto de la suerte ni un genio de la lámpara. No es un fantasma. Es Cristo resucitado, el que venció a la muerte y al diablo para darte a ti vida. ¡No temas!

Jesús actúa cariñosamente con los asustados discípulos

Jesús los convence de que no es un fantasma. Lo mejor en este momento era mostrarles que conserva los atributos físicos, y por eso les enseña sus manos y come con ellos. ¡Los fantasmas no tienen cuerpo! ¡Cristo sí! El Señor quiere darles la seguridad de su presencia ya que eso echaría por la borda todo temor proveniente de ideas erróneas. Porque “si Dios es por nosotros ¿Quién contra nosotros?” Ro. 8:31. Pues “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré. El Señor es la fortaleza de mi vida ¿de quién he de atemorizarme? Salmo 27:1. “¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo?... ante todas esas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” Ro. 8:35,37

Por esto es tan importante seguir sosteniendo el principio Biblico “Solo Cristo” Pues quien conoce a Cristo, ya todo lo demás, mitos, miedos, talismanes, etc. le sobra. Esas cosas caen por su propio peso.

En ocasiones nos enzarzamos con luchas intelectuales intentando convencer a los demás de ideas erróneas sobre Cristo, y gastamos mucho tiempo y energía y nos desgastamos con esas cuestiones. Pero lo importante es predicar a Cristo, este quién se presenta vivo y real en tu vida.

Luego se disiparán las dudas, los miedos y los errores. Porque la Presencia de Cristo calmará los ánimos y a partir de la Paz que solo él puede infundir con su Perdón, todo lo que no proviene de él sobrará. Todo lo demás lo estimaremos como pérdida.

La Lucha

Hay una gran lucha en el corazón de los cristianos entre el gozo de creer y entregarse sin miedo y por completo a eso y el temor a ser engañados. Así es como lucha la fe con la duda en el corazón del cristiano. Estas también son tus luchas y las mías.

Ahora bien, Cristo no solo se muestra corporalmente para que vean que es el mismo Cristo que anduvo con ellos, sino que ahora muestra que su mensaje también es el mismo.

Jesús les recuerda que todo su ministerio es un cumplimiento de las Escrituras. Muestra la fidelidad y fiabilidad de su Palabra y su obra. Dios es fiel en cumplir sus promesas y el primero en confiar y experimentar esa fiabilidad fue Cristo que renunciando a todo se entregó por completo en confianza a esa Palabra. ¡Resucitaría! Y de hecho resucitó. Esa confianza en la Palabra es de un valor incalculable.

Cristo nos llama a confiar plenamente en sus promesas, en el cumplimiento de aquello que nos anuncia. En esta confianza el miedo, que nos paraliza o espanta, se disipa para dar lugar al gozo.

¿Cuáles son tus dudas? ¿Cuáles son tus temores? No dejes que los malos pensamientos bombardeen tu corazón y dinamiten tu confianza en la promesa de Cristo. Él resucitó. Él está contigo. Él te perdona y te pone en paz con Dios, contigo mismo y con tu prójimo. Él te asegura su compañía y su asistencia. Cristo te dice que nada te podrá separar de su amor. Él ya te ha preparado un lugar en el cielo para que vivas eternamente. Tu nombre está escrito en el libro de la vida. ¡Confía y alégrate!

La misión

El Señor abre el entendimiento de sus discípulos a través de la exposición de las Escrituras.
Nosotros hoy no lo vemos como ellos lo han visto cara a cara, sin embargo tenemos su Palabra y eso le basta a nuestra fe.

Jesús concluye dándoles a los discípulos un mandato y una promesa que se extiende hasta nosotros. Su tarea sería la de predicar el Evangelio a todas las naciones, dando testimonio de todo lo que han visto y oído. Gracias a que Dios los bendijo en su tarea y fueron fieles en su misión, hoy nosotros podemos conocer a Cristo y considerarnos herederos de la misión y la promesa. El mensaje es: En Cristo hay perdón de pecados para el pecador arrepentido.

Es una tarea muy grande la que Jesús nos da, pero junto a ella nos da también una promesa: Seréis investidos con poder desde lo alto.

El Poder de lo alto, con el cual aquellos discípulos fueron investidos, también tú lo tienes. En el Bautismo has sido revestido de Cristo y el Espíritu Santo te ha hecho nacer de nuevo y te ha dado la fe para que confíes en él y su Palabra. El Evangelio es la buena noticia que te ha dado Cristo y que tú tienes la tarea de anunciar a otros. Este Evangelio es poder de Dios para salvación de los que creen.

Dale gracias a Dios por darte entendiendo para comprender esto y hacerte parte de su misión. Alimenta tu fe en las verdades y certezas que te da la Palabra y los sacramentos y vive en la Paz que Cristo de ha dejado.

Amén.