lunes, 6 de julio de 2009

Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí Juan 5:39a La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios Ro. 10:17

¡Dios otorga su Excepcional Gracia y
Misericordia en Todos los sitios!

Este Sermón ha sido preparado para predicar en el Oficio Divino del día siguiente al concierto dado por University A Capella Choir en Barcelona.

Textos del Día:

Antiguo Testamento: Ezequiel 2:1-5

Epístola: 2 Corintios 12:1-10

Santo Evangelio: Marcos 6:1-6

“Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. 2 Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? 3 ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. 4 Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. 5 Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. 6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando. Marcos 6:1-6.

Sermón

Barcelona, España

Marcos 6:1-13

¡Dios otorga su Excepcional Gracia y Misericordia en Todos los sitios!

¡Gracia, misericordia y Paz para ti de Dios nuestro Padre y el Señor y Salvador Jesucristo!

En los relatos que componen nuestra lección del Evangelio de esta mañana, Jesús estaba ejerciendo un papel (por ejemplo, ¡Jesús experimenta la respuesta asombrosa a su mensaje!) En Marcos capítulo 4, Él se sentó en la orilla del mar en un bote ante un gran número de personas, enseñando acerca del Sembrador que sembró abundantemente su semilla y produjo una cosecha asombrosa algo así como la Palabra trae muchos frutos cuando es sembrada entre las personas.

En Marcos 4 Él calmó la tormenta cuando cruzaron el mar diciendo: “¡Calla, enmudece!” Jesús expulsa un ejército de espíritus impuros de un hombre diciendo: “¡Sal de este hombre, espíritu inmundo!” (Marcos 5:8). Luego, mirando al hombre Él dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti...” Y eso es exactamente lo que hizo el hombre.

Jesús continuó trabajando y clamando diciendo: “No tengas miedo, sólo cree.” Una mujer lo tocó y fue curada. La hija de Jairo, el gobernante de la sinagoga, resucitó de entre los muertos y después de todo esto, las Sagradas Escrituras dicen que: “le seguía una gran multitud, y le apretaban.” (Marcos 5:24).

Me pregunto si le aplaudieron .Si le dieron gran ovación. ¿Cómo debe ser tener una multitud arremolinada alrededor? El texto no lo dice exactamente. Pero parece que muchos de Galilea dieron a Jesús una gran recepción...

Subidos a esta ola de entusiasmo, energía, exorcismos, resurrección y gran reacción, él se dirigió hacia su ciudad natal. Se dirigió hacia su casa, sus parientes en Nazareth. Aquí es donde nuestras Buenas Noticias del capítulo 6 de Marcos para el día de hoy comienzan.

De entre todos los lugares y de entre todas otras personas, Jesús había recibido honor y las personas creyeron en su Palabra y obras. Pero aquí, aquí en este pequeño lugar, no hubo honor, sino poca esperanza en él, sinó más bien corazones duros de descreimiento.

Estimados asistentes: ¿Cuáles han sido sus experiencias cuando comparte su fe? ¿Cómo proclama a Cristo en su área de influencia? ¿En su casa? ¿Entre sus parientes? ¿En su círculo más íntimo de amigos? ¿Entre la gran cantidad de personas a su alrededor, en su trabajo, en su comunidad, en el Facebook del campus de su Universidad?

Siempre ha estado en un papel de receptividad, o ha experimentado lo que experimentó Jesús cuando una cierta cantidad de sus oidores respondieron con descreimiento?

Por supuesto, ésta no es una comparación perfecta para este texto porque no somos Jesús. Él es sin pecado. Nosotros pecamos. Algunas veces tenemos problemas comunicando cosas en nuestro propio idioma, mucho más en otros. Él claramente comunica su propósito, su salvación la que ganó gratuitamente para el mundo, para usted y para mí, cuando Él murió en la cruz para pagar por todos los pecados, del pasado, del presente y del futuro. Él fue el predicador y profeta perfecto. Nosotros con frecuencia proclamamos con parcialidad y por estos errores es que nos arrepentimos y pedimos perdón.

Si bien no somos Jesús, nos sentimos llamados a compartir nuestra fe y así es que yo pregunto, ¿Algunos de sus oidores han respondido con descreimiento?

Para los misioneros el Pastor Lavia y el Pastor Ralli y aquéllos de vosotros en el tour del coro, esto puede parecer una pregunta extraña. Después de todo, repasando las noticias de la semana pasada y lo experimentado en la última noche, con la estupenda proclamación de Jesús como Señor a través de la música, ha habido un recibimiento abrumador hacia esta misión en todos los lugares visitados. La experiencia de repetir una y otra vez, de querer oír más sobre Jesús, todavía hace eco en nuestros oídos.

Está bien hacernos estas preguntas mientas estamos en este papel de receptividad. Deberíamos disfrutar del eco una y otra vez en nuestros oídos, pero no debemos ignorar y dejar de pensar en los corazones y mentes de aquellos que aún están viviendo en la incredulidad– especialmente en aquellos que usted tiene presente repetidas veces.

La primera parte del Evangelio de este mañana y el resto de historia apuntada en el Nuevo Testamento nos exhortan a tener esperanza aun con los más duros… a descubrir las abundantes acciones de Dios y el flujo del curso de la gracia y la misericordia aun en los lugares más duros para proclamar el Evangelio.

¡Vea, justo cuando parece que el mal tiene un puñado de personas de corazones duros en sus manos, nuestro Dios, en su misericordia, crea excepciones!

El escritor Marcos nos sacude diciéndonos que Jesús: “…no pudo hacer allí ningún milagro”… pero entonces él añade: “salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos”. Los enfermos se convirtieron en la excepción y fueron curados. Él dio su abundante misericordia y gracia aun en el lugar más duro.

En este momento, esta escena, en la historia del Evangelio señala que los propios hermanos de Jesús no creyeron en Él. Pero más tarde en el Nuevo Testamento conocemos el resto de la historia, donde su hermano Santiago se convirtió en la excepción… él se convirtió en un creyente … fue hecho apóstol … un enviado a contarle a otros sobre Jesús (Gálatas 1:19). La tradición dice que él se convirtió en un mártir por su fe y fue decapitado, y que su cuerpo fue transportado desde Jerusalén a Santiago de Compostela, España.

Satanás intenta acaparar todo para su reino. Pero Jesús responde con excepciones tras excepciones. La mujer en el pozo… el centurión… los 11 discípulos… los 70… los 3.000 en Pentecostés… y la lista sigue y sigue sin parar por siglos directamente hasta usted y directamente hasta mí. Usted estaba muerto en sus pecados y su duro corazón, cuándo por la gracia, como un regalo, usted ha vuelto a vivir en Cristo y a convertirse en la excepción. Mientras Satanás intenta reclamar todo para sí mismo, Jesucristo triunfó por medio de su muerte y su resurrección y continúa vaciando el reino del mal dando vida a las personas con la fe, por toda la eternidad.

Estimados presentes, Dios tiene apremio por este trabajo pero también es paciente en él. Cuando el rechazo parece ser total, esté alerta para ver las excepciones en la Sagrada Escritura y en la vida.

Éste no es el único texto donde el Espíritu, a través de los escritores de Sagrada Escritura, nos conmociona con excepciones. En griego es eiv mh. En español, esto usualmente se traduce como “sinó ”.

Tomemos un momento para recordar algunos otros pasajes excepcionales que usan esta misma expresión:

En la Trasfiguración… “Cuando ellos alzaron los ojos, no vieron a nadie, sinó a Jesús solo." (Mateo 17:8)


“Jesús les dijo: -- Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sinó por mí.” (Juan 14:6)


Pablo dice, “ pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sinó a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1 Corintios 2:2)

“Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios dice de Jesús: "¡Sea anatema!", como tampoco nadie puede exclamar: "¡Jesús es el Señor!", sinó por el Espíritu Santo.”. (1 Corintios, 12:3)

Otra vez Pablo escribe, “Pero lejos esté de mí gloriarme, sinó en la cruz de nuestro Señor Jesucristo,…..” (Gálatas 6:14)

Es la Cruz de Jesús que convierte el descreimiento en fe, el rechazo en recepción, la muerte en vida.

Puedo ser atrevido en decir esto:

Jesús fue tan consternado por el descreimiento en el Gobierno soviético que él derribó el muro, así que, por medio de personas como el Obispo Sabutis, más personas son convertidas en la excepción. A fin de que el cristianismo cambie de ser la minoría para llegar a ser la mayoría y más naciones sean arrebatadas del mal para ir al reino del Hijo de Dios.

Jesús fue tan consternado con la secularización en Europa que él devuelve los misioneros a lugares como España.

Ya sea que la respuesta sea multitudinaria, con gritos para que esto se repita o la respuesta nos desafíe a todos nosotros a estar atentos a las excepciones, reconocemos que nuestra respuesta debe imitar la respuesta de Jesús, pues Jesús siguió adelante:

“Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando. Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen…”. (Marcos 6:6b y 12).

Como Jesús ha enviado a su iglesia de dos en dos con autoridad hasta el fin del mundo, Dios a través de su Palabra le envía hoy desde este lugar a proclamar su Salvación entre todas las naciones.

¡Disfrute de la emoción de las muchedumbres agrupándose alrededor de Él! Continúe y mire la abundante gracia y las excepciones en los lugares duros.

Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará sus corazones y mentes en Cristo Jesús hasta la eternidad. ¡Amén!

Director Regional de Eurasia para LCMS-World Mission, Rvdo. Brent Smith