lunes, 29 de junio de 2009

Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí Juan 5:39a La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios Ro. 10:17
¡Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza!

Este Sermón ha sido preparado para predicar en el Oficio Divino del día siguiente al concierto dado por University A Capella Choir en Sevilla. Por ser una ocasión especial los textos escogidos no siguen al calendario litúrgico.

Textos del Día:

Primera lección: Éxodo 15:1-3

Segunda lección: Hechos 16:19-34

El Evangelio: Lucas 2:8-20

8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
14 ¡Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
15 Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. 16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.


Sermón

Se cuenta que el caballero de Erback, en cierta madrugada primaveral, preparaba una emboscada para capturar al reformador Martín Lutero. De pronto su habitación en el mesón fue invadida por una resonante voz que desde el siguiente cuarto entonaba un salmo. El caballero concluyó que el cantante debía ser un capellán, así que decidió pedir su bendición para la campaña contra los "herejes". Tocó a la puerta y explicó su misión. El hombre le contestó: Si a Lutero buscas no tienes que ir muy lejos. ¡Yo soy Lutero! El caballero no podía creer que un hombre con tal devoción fuera "hereje". Le demandó la razón de sus convicciones y habiendo sido persuadido por las pruebas bíblicas, se convirtió en un seguidor de Cristo y defensor del reformador.

¿Y todo este desenlace por oír a alguien entonar un Salmo con evidente devoción?

¡Alabad al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos! ¡Cantadle, cantadle salmos! Hablad de todas sus maravillas. Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que busca al Señor.

La alabanza es la disposición del corazón creyente a reconocer, dar gracias y honrar a Dios. Un forma extensamente usada para manifestar esta actitud del corazón es la música.

Expresamos la alabanza a través de los himnos que cantamos. Dios quiere que cantemos y se complace en que lo hagamos. Quiere que contemos sus maravillosas obras y que los pueblos lo conozcan a través de las alabanzas que proclamamos. La música es un excelente canal para que circule la poderosa Palabra de Dios. El Dr. Martín Lutero lo entendió rápidamente y por ello dijo: "La música tiene el primer lugar y la mayor gloria después de la Teología

Y así fue que Lutero se convirtió en el gran impulsor del canto congregacional componiendo y promoviendo himnos. Pronto la gente cantaba en sus casas, en las calles y en el campo, recordando la doctrina bíblica que los himnos contenían. A tal punto llegó su impulso que uno de sus opositores dijo: “los himnos de Lutero mataron más almas que sus sermones”.

Para Lutero, así como Pablo, la fe necesita expresarse, y la música es un vehículo
Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos. 2ª Co. 4:13

Este es el lema de IELE, una iglesia muy joven que Dios hace nacer en la humildad y el anonimato de los corazones angustiados por la mala noticia del pecado y que en esta aflicción están deseosos de oír una buena noticia que los libere, les de perdón, paz y vida eterna. El Espíritu Santo fue trabajando en los corazones a través de la Palabra anunciada, dónde y cuándo estimaba oportuno hacerlo. Alli en el silencio de una habitación, en la cavilación de las mentes en un instante en el trabajo, o en la soledad interna producida por la abstracción del pensamiento incluso en medio de la rutina y el ruido. El momento y el lugar no son un problema para el Espíritu, pues su objetivo es convencer con la Palabra de pecado y dar perdón en Cristo al afligido.

Y sí, Dios poco a poco fue llamando a personas con sus propias historias personales y familiares a conocer y creer la verdad del evangelio y como consecuencia Alabar a Dios por su infinita misericordia. Y así es como IELE, hace casi ya 10 años, empieza hacer oír tímidamente su voz y canta, y en España se comienza a oír un nuevo canto suave, pero constante, aún en medio del ruido atronador de distintas voces que se hacen presente en esta sociedad, aún ahí se deja oír una iglesia que canta allí donde se hace presente: En un hotel, en una casa, en un parque. Allí donde dos o tres se reúnen en su nombre, allí dónde Cristo y su Evangelio están presente. Allí hay fieles que se unen a la corte celestial de ángeles para cantar alabanzas a Dios por su Gracia y Misericordia.
Y IELE Cree y por lo tanto habla. Aunque también podríamos decir: “cree, y por eso canta”, así como la Universidad Concordia de Nebraska lo viene haciendo desde 1939 a través del Coro A Capella. Por ello hoy vamos a meditar en dos situaciones bíblicas donde el canto acompañó la proclamación del Evangelio.

Con actitud de humildad debemos alabar la grandeza de Dios
El mayor concierto dado en la historia del ser humano fue con un público escaso, humilde, sin grandes escenarios, pero fue entonado por el más poderoso coro que se ha podido escuchar nunca: El coro celestial se presentó ante los desconcertados pastores en las cercanías de Belén. A Dios poco parece preocuparle el dónde, ni el cuándo, ni el cuántos son los que componen su auditorio. Él envía a su majestuoso coro de ángeles a cantar.
“Había pastores que velaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y se les presentó un Ángel y la gloria del Señor los rodeo de resplandor, y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
Dios tuvo a bien anunciar a estos humildes pastores la llegada de aquel que salva sus vidas. En esta ocasión el anuncio de la Buena Nueva fue acompañado de alabanzas entonadas por una multitud de huestes celestiales:
Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombre!

La presencia del ángel del Señor, el consuelo brindado ante el temor, el anuncio de la buena noticia, la majestuosa alabanza de las huestes celestiales produjeron efecto en los pastores y los movió hacia Cristo.
“Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos pues hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido y que el Señor nos ha manifestado”

La impresión de lo sucedido causó un replanteo y un diálogo posterior entre el auditorio pastoril. ¿Qué hacer ante semejante noticia? Él Espíritu Santo, quien nos guía a toda verdad, obró en sus corazones a través de el mensaje recibido y ellos dejaron por un momento sus tareas para atender un asunto primordial: Cristo.
Nuestra proclamación siempre genera algo. Debemos saber que siempre, después de un concierto, o de una charla de sobremesa o en el bar con los amigos, en la familia, con el vecino o desde el púlpito, si anunciamos a Cristo, esa proclama va a generar un movimiento en el interior de quienes nos oyen. Debemos orar para que el Espíritu Santo haga su obra a través del mensaje que anunciamos y esperar que él sea quien haga mover a los oyentes a Cristo. Debemos confiar en que el Evangelio es poderoso y nuestra proclama dará frutos, dónde, cuándo y con quién el Espíritu obre. El Coro A Capella y IELE estamos haciendo nuestra parte, así como los ángeles mensajeros hicieron su parte en Belén anunciando y cantando. ¡Por supuesto que Dios hará el resto!
“Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María, José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo dieron a conocer lo que se les había dicho del niño. Todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores decían”

Estos pastores van a Cristo, y lo encuentran en un escenario humilde, un pesebre, sin que esto les suponga un obstáculo. Ahora ellos, de ser receptores se convierten en mensajeros y testigos, reafirmando y confirmando el mensaje de que “ha nacido el Salvador, que es Cristo, el Señor”
“los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho”
Ahora los que glorifican y alaban a Dios son los pastores. Se convierten en un improvisado coro. Quizás sin tanto esplendor si se los comparar con el coro de las huestes celestiales, pero un coro al fin, que de corazón agradece y se goza en la Noticia recibida: Cristo, el salvador, Emmanuel, está con nosotros. ¡Cantemos!

Aprendemos del texto que no son los grandes escenarios ni las grandes multitudes lo que nos debe mover a cantar, sino Cristo. El miércoles cantarán en Villarrubia, un barrio periférico de Córdoba que cuenta con unos 7.000 habitantes. Al enterarse la responsable de cultura de Córdoba quedó sorprendida de que un barrio tan pequeño y poco tenido en cuenta para eventos culturales de esta magnitud, sea el lugar escogido para el concierto. Esto generó mucha curiosidad y el agrado entre las autoridades que se comprometieron a asistir. Este es solo un ejemplo de cual debe ser nuestra correcta actitud. Tenemos que ir a todas las naciones y a toda criatura. Dios es quién nos da un mensaje para llevar y quién nos envía. El impacto de nuestro trabajo se verá.
Cantemos a Cristo aún en las dificultades
“Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”

Hechos 16:25
En la profundidad de la cárcel y encadenados Pablo y Silas oran, improvisan un dúo y cantan. El escenario no era el más requerido por los grandes concertistas y su auditorio, lo presos, no eran un público de lo más atractivo, sin embargo estos presos oían perplejos y pensarían: ¿Quiénes son estos que tiene ganas de cantar en estas circunstancias? ¿De dónde sacan fuerzas y qué los mueve a alabar al Dios que por cuya causa están presos?
¿Recordáis como acabó la historia? Un milagro aconteció, se abrieron las celdas y Pablo y Silas terminaron en la casa del carcelero anunciando la “palabra del Señor y él y todos los que estaban en su casa se Bautizaron” “y se regocijó con toda su casa de haber creído en Dios” ¿increíble verdad? Pero “todo es posible si puedes creer”
Tú también, como creyente en Cristo, aún en medio de las injusticias, del dolor, de los problemas diarios, aún en medio de la oscuridad y la profundidad de tus prisiones personales, no dejes de confiar en Cristo y cantar a su nombre. El perdón de Cristo es la llave que abre las puertas de todas nuestras prisiones y nos da su libertad.
University A Capella Choir, que nada acalle vuestras voces. Que ellas sigan anunciando constantes a Cristo hasta el momento que él venga a buscarnos y nos unamos a aquel coro celestial que cantó aquella fría noche de Belén. IELE, que tu voz siga sonando clara y nítida anunciando el Evangelio de Jesucristo en estas tierras españolas.
Jesús es el centro y motivo de nuestra canción

No dejes de caNtar, pues tienes sobrados motivos para hacerlo. Alégrate, pues Cristo ha dado su vida por ti en la cruz. Te ha rescatado, te ha perdonado y te ha dado la vida eterna. No dejéis de cantar. No importa donde estéis, cual sea vuestro estado de ánimo, o cual sea la situación. Ya sea que estés triste, ya sea que estés alegre. Alabad a Dios, orad, recordad su Palabra, recibid el sacramento, pues el Señor confortará vuestras almas y fortalecerá vuestra fe en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén
“Alabad al Señor, naciones todas; pueblos todos, alabadlo, porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia y su fidelidad es para siempre”. Salmo 117
AMÉN

Pastor Walter Ralli