domingo, 22 de mayo de 2011

Quinto domingo de Pascua

Cristo es nuestra roca de sustento.

TEXTOS BIBLICOS DEL DÍA

Primera Lección: Hechos 17:1-15

Segunda Lección: 1º Pedro 2:2-10

El Evangelio: Juan 14:1-12

Sermón

Introducción:

Cuando sucedió el terremoto en Chile o en Japón, una de las preguntas que muchos se hicieron fue: ¿Qué pasaría si en España sucediera algo similar? Unos días después, hubo un terremoto de menor magnitud e intensidad, que se dan frecuentemente en estos países y sus consecuencias casi devastaron a un pueblo entero. La diferencia entre estos lugares y España, quitando los tsunamis que produjeron una gran devastación, fue que las casas y edificios de España no estaban preparados para soportar ese temblor como sí lo estaban en Chile y Japón. Sin embargo, en nuestra vida espiritual Dios nos da una sólida base y cimiento para poder soportar cualquier temblor.

El plan de Dios para edificar y sostener a su Iglesia.

El apóstol Pedro crea una imagen muy particular sobre la Iglesia: dice que ella es un edificio fuerte y duradero, que está construído con piedras vivas, que éstas son los creyentes. Pero lo más importante en esta edificación es Cristo Jesús, que es el fundamento y piedra angular. Tú y yo somos piedras o ladrillos, colocados sobre el fundamento que da vida, aún cuando es raro hablar de piedras vivas. Pero incluso si en la escuela nos enseñan que las piedras son objetos inertes y sin vida, la comparación es válida. Porque así éramos nosotros, que fuimos vivificados por Cristo, quién resucitó de entre los muertos para darnos vida y vida en abundancia. Dios nos ha llamado por medio de Cristo para ser un edificio vivo. Esta es la realidad de los redimidos, este es el plan de Dios.

La Iglesia como un edificio, se apoya y sostiene en Cristo, que es nuestro fundamento, base y cimiento. Como sabemos, la permanencia, durabilidad y seguridad de un edificio depende de sus cimientos, y si éste no es sólido y firme, el edificio se tambalea, agrieta y corre riesgo de derrumbarse. En estos últimos meses hemos visto terremotos, inundaciones y derrumbes, que han devastado pueblos y ciudades enteras. Cristo es la base sólida, como una roca, que te mantendrá siempre firme en la esperanza que te ha dado. Las Escrituras dicen que Jesús es Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure”. Isa 28:16. Cristo es la piedra angular de nuestra vida ahora y siempre. Dado que Dios nos ha puesto en esta casa espiritual, el pecado, la muerte y el infierno no prevalecerán contra nosotros. Podrán venir tsunamis, tormentas o terremotos espirituales, la Iglesia podrá parecer que se tambalea, pero estamos seguros de que nada de esto prevalecerá, no podrán destruirla porque está construída sobre el mejor de los cimientos: Cristo.

El plan de Dios es que el Señor Jesús sea la Roca de tu salvación, la piedra angular de tu vida, por la que Él construye su Reino en ti y por ti. Antiguamente la piedra angular era usada por los constructores para conseguir paredes rectas y que las edificaciones no quedaran torcidas. Por eso es tan importante que la primera piedra sea Cristo. Esto nos sostendrá y animará en tiempos de angustia. El saber que Dios te ha puesto sobre Cristo te afirmará en la certeza de que tú no conoces a Dios por casualidad: Dios te ha elegido por su gran amor y misericordia. Sin Cristo, no hay Iglesia porque no hay Salvación que disfrutar ni proclamar.

El único camino al Padre es a través de Jesús, que lo afirma en el Evangelio de hoy, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí.” Juan 14:6. Todo el que es una “piedra viva” los es porque ha sido bautizado en Cristo y se aferra a las promesas recibidas allí. Además sabe que está construyendo las paredes de la Iglesia de Dios. A través de la palabra de Dios, y sus continuos actos para con nosotros, estamos seguros de que Dios es quien nos sostiene y acompaña.

El Plan de Dios también es rechazado.

A pesar de la misericordia amorosa de Dios, cada uno de nosotros ha visto como el plan de Dios es rechazado. En las Escrituras se nos relata que si los príncipes de este siglo hubiesen tenido la sabiduría de Dios, no habrían crucificado al Señor de la Gloria. Esto mismo sucede en nuestro propio tiempo, lo vemos frecuentemente en las personas de nuestra comunidad que ya no creen, en nuestras propias familias cuando deciden seguir otros caminos. Para los que creen, esta piedra, el mismo Señor Jesús, es el mayor de los tesoros y bendiciones que Dios nos ha dado. Pero para aquellos que no creen, “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”, y “una piedra de tropiezo y roca de escándalo”.

Hay obstáculos que impiden creer en Cristo como el Señor de la vida, el que ha pagado por los pecados en la cruz. Algunos son como un atleta que confía en sus fuerzas y capacidades: creen que el pecado es algo que puede vencer con una técnica adecuada, con la preparación física ideal y con el empeño suficiente para agradar a Dios. Pero no se dan cuenta que el pecado ha construido un muro entre ellos y Dios que es imposible superar. Que solo Cristo ha vencido al pecado y quiere llevarlos a los brazos de su bondadoso Padre Celestial. Otros se parecen a un erudito, buscan en los libros y en sus mentes las respuestas que dan sentido a la vida de los hombres, pero desprecian la sabiduría de Dios, la sabiduría del precio pagado por el pecado en la cruz. También están los que pueden creer cuando ellos quieran, ya que ahora son lo suficientemente buenos para necesitar creer. La fe es algo que ellos pueden controlar a su manera, que pueden generar cuando la necesiten para estar en paz con Dios. No se percatan de que pueden generar fe, pero no es la fe que da Dios. Aquella fe se aferrará a cualquier cosa menos a Cristo y su entrega por la humanidad.

Cada uno de estos, y otros ejemplos, demuestran la verdad de que “la necedad de Dios es más sabia que la sabiduría del hombre y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza del hombre.” 1 Corintios 1:25. Sólo hay una forma de ir al otro lado de ese terrible muro, llamado pecado, que nos separa de Dios. Pero es un camino que humilla nuestra humanidad y ésta no puede aceptar, es el camino que lleva directamente al cielo y tiene forma de cruz, es nada más y nada menos que Jesucristo muerto y resucitado por nosotros.

El plan de Dios te incluye a tí.

Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, un pueblo para su propia posesión, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Cada uno de ustedes que confían en Cristo como su Salvador, han sido escogidos para ejercer un sacerdocio y estar al servicio de Dios. Él los ha llamado de las tinieblas para que den testimonio de la Luz. Por medio de ustedes Dios está en contacto con las personas y les transmite su amor en Cristo cada vez que hablan sobre Dios y usan su Ley y Evangelio. A través de ti, el plan de Dios para todas las personas se está llevando a cabo. Tú eres su Sacerdocio Real, para que otros puedan ser sacados de las tinieblas y ser llevados a la luz de Jesucristo. Él te ha dado vida para hacer esto.

Es una gran tranquilidad ser alcanzados por el amor inmerecido de Dios para ser su pueblo ahora y siempre. Antes no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios, antes no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. No nacimos en este mundo con el fin de ser abandonados por Dios, sino para vivir en su compañía y cuidado. Muestra de su amor continuo es el llamado que nos hace a ser alimentados con su Palabra en cada sermón, lectura personal de la Biblia o reflexión con otros creyentes. El deseo de alimentarnos está evidenciado en que Cristo se hace presente en el pan y vino para perdonarnos, renovar y fortalecer nuestra fe.

Conclusión

Muchas personas de todas las edades y condiciones, creen que son dueños absolutos de sus vidas, que se pertenecen a sí mismos, y otros no saben a quién pertenecen. Personas que no conocen y confían en un amoroso Padre celestial que cuida de ellos. Para revertir esta situación has sido llamado por Dios. Tu Padre en el cielo te ha llamado a proclamar su amor y misericordia a los demás. El Señor Dios te ha escogido y te da las fuerzas necesarias para que lleves a cabo esta noble tarea. Puedes estar seguro de ello porque por medio de Cristo Dios te ha perdonado todos tus pecados.

Dios está construyendo un gran edificio que se apoya y sostiene en Cristo, como Señor y Salvador de toda la humanidad. Eres parte de un pueblo con una misión. Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, un pueblo para su propia posesión, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde vuestros corazones y mentes en Cristo Jesús para su gloria.

Atte. Pastor Gustavo Lavia.