domingo, 11 de marzo de 2012

3º Domingo de Cuaresma.

“Entrando en la Santidad de Dios”


TEXTOS BIBLICOS DEL DÍA

Primera Lección:

Éxodo 20:1-17

Segunda Lección: 1º

Corintios 1:18-31

El Evangelio: Juan 2:13-22


En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Saludos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo desde Presidente Rast y la facultad y los empleados del Seminario Teológico de la Concordia en Fort Wayne, Indiana. Saludos al
Pastor Juan Carlos y su familia, Ana, Eduardo, Irene, y Diana. Saludos al Pastor Walter Ralli y su familia, Paola, Manuela, y Camilla.
Saludos de mi esposa Linda, de mi hija Abigail y su esposo Joshua, un pastor luterano, y sus tres hijas, Emma Mary, Clare Maria, and Rose Marie y mis dos hijos, Nicholas and Jacob.

Es una alegría y un gozo estar nuevamente en España después de diez años para servir al lado de Juan Carlos y Walter en la Iglesia Evangélica Luterana Española

La Purificación del Templo nos hace incómodos

En este tercer domingo de Cuaresma estamos en Jerusalén con Jesús para la purificación del templo.

La purificación del templo nos incómoda porque nos muestra un Jesús enojado, un Jesús violento, un Jesús humano.

¿Cómo podemos entender a este Jesús que purifica el templo?

Para entender los Evangelios, debemos leerlos teológicamente. Los Evangelios son relatos
históricos de la vida, muerte, y resurrección de Jesús. Los evangelios son historia, pero a la vez son más que historia. Los evangelios predican. Los Evangelios nos enseñan sobre el significado teológico de la encarnación y la expiación de Jesús. Los evangelios nos proclaman a Cristo y Cristo está presente para nosotros en esa predicación.

¿Por qué es importante el templo de Jerusalén?

Esta es la primera cosa que Juan quiere enseñarnos hoy.

La boda de Caná ocurre justo antes de que Jesús en Jerusalén purificara el templo. En la boda de Caná Jesús es el novio que ha venido a buscar a su novia, la iglesia. En Jesús, Dios está presente en su creación haciendo todo nuevo. En todo momento en que está presente Jesús, es siempre la hora de regocijarse como si fuera una boda.

Juan predica que todo se basa en la presencia de Jesús. La santa presencia de Jesús en la boda.
Una boda que es un anticipo del banquete de bodas del Cordero en su Reino que no tiene fin.

En la purificación del templo, Jesús, Dios mismo, está en el templo, en la casa de su Padre. En el
lugar de santidad, en el lugar de la presencia de Dios.

Jesús purifica el templo durante la Pascua. Mas de diez mil corderos iban a ser vendidos en el templo para que las familias judías pudieran celebrar el Pascua. La sangre de estos corderos iba a ser cargada en cubos y echada en el lugar del sacrificio para el perdón de los pecados.

Jesús no purifica el lugar del sacrificio, Jesús no purifica el Lugar Santísimo (el sancta sanctorum).
Jesús purifica el mercado donde se vendían los corderos y otros animales sacrificiales. El mercado se había convertido en un lugar de negocio secular “una cueva de ladrones”. Jesús echa afuera a los cambistas como echó afuera los demonios por medio de exorcismos, para restaurar el mercado como un lugar de sacrificio y oración para los publicanos y los pecadores.
Jesús debe purificar el templo para establecer un lugar para sí mismo y para sus enseñanzas. Un lugar para El que será crucificado con ladrones.

Así que Jesús dice: “Quitad esto de aquí, y no convirtáis la casa de mi Padre en casa de mercado.”
Después, los discípulos se acordaron de las palabras del Salmo que está escrito, “El celo de tu casa me consumirá.”

Ahora, esto es lo que nos predica Juan a nosotros. Que la pascua es importante. Que el templo es importante. Que la sangre es importante y que la presencia de Dios es importante.
Todo se relaciona con la santidad de Dios y Su presencia.
Los valores principales que ordenaban el mundo de Jesús y del primer siglo eran: santidad, pureza, y honor.

La santidad, pureza, y honor son inseparables de la presencia de Dios. Lo opuesto a estos valores son: pecado, impureza, y vergüenza. El pecado, impureza y vergüenza nos separan de Dios.

La Santidad tiene que ver con la presencia de Dios. Donde se encuentra Dios, allí se encuentra Su
santidad.

Dios creó nuestro mundo justo y puro. Nuestro pecado infectó al mundo con un virus. Nuestro pecado hizo al mundo impuro y lleno de vergüenza. La muerte de Jesús restaura la santidad
de Dios en la creación. La muerte de Jesús corrige lo que estaba errado. La muerte de Jesús repara lo que estaba roto.

Jesús hace una nueva creación por medio de la cruz. En la cruz, el Santo de Dios se hace pecador por nuestro pecado. En la cruz, el Santo de Dios carga sobre su persona (en su carne) toda la oscuridad de este mundo lleno de pecado y muerte.

Jesús pone invierte el estado de la creación por su muerte. La pasión de Jesús fue violenta debido a la violencia de nuestro pecado y nuestra vergüenza. Nuestro pecado, absorbido en su carne, sumerge al mundo en la oscuridad. Nuestro pecado, absorbido en su carne, causa temblores, las tumbas abren y los muertos se levantan.

Colgado en la cruz, en la vergüenza de la desnudez, Jesús convierte nuestra vergüenza en honor.

En el medio del horror de su crucifixión, Él nos honra, por hacer todo noble y justo de nuevo, por
hacernos nobles y justos de nuevo. Nosotros le colgamos en la cruz debido a nuestro pecado.

La purificación del templo lleva a Jesús a la cruz. La cruz es ahora el lugar Santísimo (el sancto
sanctorum).
Jesús es el Nuevo Templo

Los judíos se ofendieron por la purificación del templo hecho por Jesús. Le pidieron a Jesús una señal de Dios para justificar estas acciones. Así que Jesús les dice: “Destruid este templo y en
tres días lo levantaré.”

Los judíos se indignaron por tal proclamación. El magnifico templo de Herodías era una de las Maravillas del Mundo. Los judíos dijeron “En cuarenta y seis años fue edificado este Templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?”. El evangelista San Juan explica el significado de estas palabras: “Pero él hablaba del templo de su cuerpo.”

Esto es lo que Juan nos predica ahora. Esta es el clave de nuestra fe. El centro de todo lo que somos y de todo lo que seremos.

Jesús es el templo nuevo.

El cuerpo de Jesús es el templo nuevo.

Todo depende del cuerpo de Jesús.

Todo tiene que ver con entrar en la santidad por la comunión con el cuerpo de Jesús.

Después de la resurrección, los discípulos entendieron esta nueva realidad. El cuerpo roto de Jesús ahora está restaurado para ellos en la Santa Cena del Señor. El cuerpo y la sangre de Jesús anticipan sus destinos.

Esto es lo que Juan nos predica ahora. Jesús está presente en este lugar, en este templo de Su santidad. Jesús está presente para ustedes, en la Palabra y en la Cena. El cuerpo y la sangre de Jesús anticipan nuestros destinos.

Esto es lo que Juan nos predica ahora. Jesús está aquí en su cuerpo, la Iglesia Evangélica Luterana Española, el nuevo Jerusalén, el nuevo templo. Querubines y serafines están aquí,
guardando este lugar Santísimo (sancto sanctorum).

Aquí en este templo de la presencia de Cristo, ustedes están en tierra santa, ustedes están en el templo, en la presencia de Cristo.

Esto es lo que Juan nos predica ahora. Jesús está presente en ustedes en sus cuerpos, en sus cuerpos que son templos del Espíritu Santo por el bautismo y por la fe. Cristo está aquí para ustedes, Cristo está aquí con ustedes . Cristo está aquí en ustedes.

Amén.
Profesor Arthur Just