lunes, 22 de diciembre de 2008

4º Domingo de Adviento.

Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí Juan 5:39a La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios Ro. 10:17

Estamos en el de tiempo de Adviento. El tiempo de Adviento surge con la idea de preparar el corazón y el espíritu para celebrar la llegada nuestro Señor. Asumir el verdadero significado de la navidad implica conocer y comprender el sacrificio de Jesucristo. Así nos preparamos a través de una profunda reflexión que alimenta la esperanza mientras confiamos preparamos el camino para la segunda venida del Señor en gloria.

“El Dios que se hace presente en tu vida”

Textos del Día:

El Antiguo Testamento: 2ª Samuel 7:1-11,16

La Epístola: Romanos 16:25-27

Evangelio del día

LUCAS 1:26-38
26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. 29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. 30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. 35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; 37 porque nada hay imposible para Dios. 38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

Tema: Dios con nosotros

Objetivo: Que nos sepamos benditos por la obra salvadora de Dios al enviarnos a Cristo

Sermón

Al sexto mes del embarazo de Elisabet (Madre de Juan el Bautista) Dios le encomienda otra misión a su Ángel Gabriel. La primera fue anunciarle a Zacarías que tendría un hijo. Elisabet y su esposo Zacarías eran ya muy mayores y ella era estéril, por lo tanto era “imposible” de tener hijos, aunque sus oraciones nunca cesaron delante de Dios para solicitar esto. Pero los tiempos y circunstancias en que Dios ve oportuno hacer las cosas no siempre coinciden con los nuestros.

Cuando Zacarias y Elisabet ya habían perdido toda esperanza de ser padres, es justo cuando Dios les da la noticia de que lo serán. Dios no descarta a las personas por su edad, aún cuando incluso ellas se auto excluyan por razones de lógicas humanas. Para Dios nunca es tarde, ni hay nada imposible.

Nuestra sociedad lamentablemente categoriza y descarta a las personas por edades. Pero tenemos que saber que Dios no actúa así, y que él sigue llamando y usando a las personas de fe incluso hasta cuando ellas hayan perdido toda perspectiva de servicio. Dios irrumpe en las vidas.

Se hace presente con un mensaje. Nos mira, nos escoge y nos da un propósito y una misión en esta vida. Aun cuando ni siquiera lo imaginamos, Dios está pendiente de nosotros. A su tiempo él nos vocaciona.

MARÍA, UNA MUJER NORMAL

Ahora Dios envía al ángel Gabriel para que le de un mensaje de su parte a María. Ella no tenía en sus planes inmediatos quedar embarazada, mucho menos pretendía ser la madre del Mesías.

María llevaba una vida normal y no sospechaba lo que iba a acontecer con ella. Dios la había mirado y escogido para una misión especial, sin que ella lo pidiera ni se percatase de ello. Así actúa Dios, por iniciativa y motivos propios e incluso inescrutables a nuestra mente. Así lo ha hecho contigo, llamándote por fe a seguirle.

María era una joven judía que estaba comprometida en matrimonio con José. Sus anhelos y expectativas estaban puestos en ese acontecimiento. Sin embargo Dios se hace presente con un mensaje y todo cobra otra dimensión.

UN SALUDO ESPECIAL

¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. ¿Qué clase de saludo es este? ¿Qué quiere decir el Ángel Gabriel? El saludo desconcertó hasta a la propia María que se preguntó como nosotros ¿Qué salutación sería esta? María no tiene conciencia de ser más que nadie ni merecedora de nada distinto que los demás. No hay en ella indicio de que se creyera distinta o superior. Es más, queda sorprendida e incluso temerosa por el saludo del Ángel. ¿Por qué Dios la favorece?

Muy favorecida. María es objeto de la gracia del Señor. Es objeto del favor de Dios. Eso es lo realmente hermoso de este evangelio. Dios, sin merecimiento alguno por parte de María, la elige para un propósito maravilloso: Dar a luz a Cristo en este mundo. Mucho podemos aprender sobre la gracia de Dios aquí. María es, y debe considerarse, una “agraciada”, pues Dios la visitó con su gracia.

¡Qué hermoso es sabernos favorecidos y agraciados por el amor de Dios! ¡Qué hermoso es reconocer que no hay cualidades en nosotros que muevan a Dios a amarnos, sino que lo hace por puro amor y misericordia! Solo así toma realmente relevancia la Gracia, la misericordia, el amor y la obra que Dios ha hecho en Cristo Jesús.

“El Señor es contigo”. Estas son palabras profundas, llenas de consuelo y Paz. Dios es y está con los suyos. Esta es una afirmación tan necesaria de oír y recordar diariamente que se convierte en vital. Dios nos da la certeza y la seguridad de que Él está con nosotros. No puede ser de otra manera, sino estaríamos perdidos. María y todos nosotros, necesitamos escuchar y reafirmar esa verdad, de lo contrario estaríamos huérfanos y sin esperanzas ni fuerzas para afrontar las misiones de Dios en esta vida.

Dios se revela con su Palabra, te saluda dándote a conocer que su gracia te ha visitado, y te asegura su presencia y compañía para enfrentar tu vocación. El Señor está contigo para que lleves adelante tu familia, tu trabajo, tus estudios, tus tareas en la iglesia. Y si el Señor está contigo ¿Quién en contra? ¿A quién temeré? (Ro. 8:31)

No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. ISAIAS 41:10-13

Era muy importante para María saber de qué Dios estaba con ella y que no la dejaría sola en la empresa que le daría. Eso fortalece la fe. María debería enfrentar grandes problemas y conflictos por la tarea encomendada. Sin embargo la presencia de Dios la respaldaba, así como te ha prometido que está y estará contigo en toda tu vida.

En tu Bautismo Dios se ha acercado a ti y te ha dado una nueva vida. Cuando te reúnes con tus hermanos de fe en torno al nombre de Jesucristo, Él está ahí. Cuando confiesas tus pecados puedes estar seguro que es el Espíritu Santo que te convence de ello y Cristo el que te otorga el perdón. Cuando se te da el pan y el vino puedes estar seguro que Jesús está realmente presente en cuerpo y sangre así como te lo ha prometido. Dios está cercano, está a nuestro lado como lo prometió: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” Mt. 28:20

“Bendita tú entre las mujeres”. Está claro que María fue bendecida por Dios con una tarea única e irrepetible. Cristo fue engendrado por obra del Espíritu Santo en su vientre y ella dio a luz y vivió con el salvador del mundo la mayor parte de su vida. ¿Quién puede ostentar la misma dicha que María? Nadie. Por lo tanto bien puesta está esa frase. De entre todas las mujeres María fue bendecida con tan loable tarea. ¿Por qué a María? No lo sabemos.

La elección: Dios podría haber elegido a cualquier otra, pero eligió a María. La voluntad de Dios y sus designios ¿Quién podrá entenderlos o cuestionarlos? Es un bien aceptarlos sin más y dar gracias porque así lo ha querido. Dios es quien escoge. Por eso son tan perniciosas y atentan directamente contra la doctrina de la gracia aquellas falsas enseñanzas que se empeñan en decir que el ser humano es quien decide por Dios, quien lo elige y quien lo acepta. Jesús le dijo a sus discípulos: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” Jn. 15:16.

Pero cada uno de nosotros también podemos llamarnos benditos entre todos los demás, ya que a cada uno se nos da por realizar una tarea particular en un entorno especial. Piensa en tu familia, trabajo, estudios, vecindario. Tú eres único e irrepetible y las situaciones y circunstancias que atraviesas por fe, son las que Dios te ha querido poner a ti y solo a ti. Pero recuerda que en última instancia el mensajero no es lo importante sino el mensaje que transporta. Dios llama a personas determinadas a lo largo de la historia de la salvación y les encomienda tareas. Así lo hizo con Abraham, con Moisés, con David, con los profetas, los apóstoles, etc. También lo hizo así con Lutero y hoy lo hace contigo. Tú eres un instrumento en las manos de Dios para llevar a Cristo y darlo a luz en este mundo. Pero lo verdaderamente importante es Cristo, pues sólo él salva vidas.

Ni Maria, ni Lutero ni tú pueden salvar a nadie, sino solo Cristo. ¡Qué bendita tarea se te ha encomendado! ¡Asúmela y vívela con alegría!

EL TEMOR DE MARIA

El saludo de la “Gracia” produce planteos y temores ¿Porque? Es significativo que un mensaje de amor y perdón gratuito produzca temor. Lo gratis, es decir, lo verdaderamente gratis, nos confunde y nos produce un conflicto. Creemos que todo lo tenemos que ganar, conseguir, pagar o merecer. Nosotros somos los que aceptamos, decidimos, etc. Somos plenamente consientes de nuestra finura y que estamos en deuda con Dios y por ello no esperamos nada bueno y menos gratis. La paga del pecado es muerte, y eso está latente en nosotros. Nunca terminamos de entender, creer y confiar plenamente en el mensaje de Gracia absoluta y plena de Dios, que produce tanto el querer como el hacer por su buena voluntad. Nuestra naturaleza se resiste. Un mensaje de Gracia, la Buena Noticia, no lo esperamos y por ende nos produce temor e incluso desconfianza ¿Que será esto? Nos desequilibra porque nos hace depender por completo de Dios y no de nosotros, y eso asusta a cualquiera.

María teme. El saludo del Ángel la ha turbado. Es un temor natural, incluso lógico, intrínseco a la naturaleza de todo ser humano pecador. Ella conoce y reconoce su bajeza (1:48) y que no merece “favores” de Dios. La voz de lo sagrado la descoloca. Es la reacción de quien se sabe humano y pecador y es confrontado con la presencia de lo divino y santo. El temor a Dios es algo que está en nosotros. Es el temor que llevó a Adán y Eva a esconderse de Dios luego de haber pecado. Es el temor que se pone en evidencia cuando el Dios todopoderoso se hace presente en nuestras vidas.

Es en el fondo el no querer confrontarnos con Dios, y mantenernos en un segundo plano en la relación con él, pues sabemos que su intervención genera desconcierto y crisis.

Como María, tememos a la Palabra de Dios que nos habla directamente a nosotros y nos involucra en sus planes. Esa Palabra nos sacude, desestabiliza y cambia el rumbo de nuestras vidas. Es el poder de la Palabra de Dios que te confronta ante tu finura. El temor al castigo es el que espanta a tantos que prefieren rechazar o negar a Dios y su Palabra. Es el miedo que hace que no profundicemos en lo que Dios dice, pues seguro que eso nos traerá conflicto a nuestra monótona pero acomodada vida. Cuando Dios aparece de repente todo cambia en nuestras vidas, y el cambio produce temor ¿Qué querrá Dios conmigo? Pero tranquilo, Dios viene con una Buena Noticia.

EL CONSUELO DEL MENSAJERO

Dios contuvo a María y el ángel salió al encuentro de su temor con una palabra de consuelo. NO TEMAS. No hay ya de que temer, pues Dios ha tenido misericordia de nosotros e hizo un plan para salvarnos. Hemos hallado gracia delante de Dios, y por ende perdón, paz y vida eterna. Dios es quien te calma todos tus temores. NO TEMAS. Porque no hay de lo que temer. Dios se acerca a ti para darte una nueva vida. El Dios de Gracia te llena de favores. El Señor está contigo, y en Cristo ha venido a salvarte de ti mismo para que vivas por Él.

EL DIOS QUE COMISIONA.

Es interesante ver en el relato que en ningún momento se le pregunta a María si quiere, o qué le parece. No es una propuesta, sino que se le dice: “concebirás, darás a luz y llamarás su nombre Jesús”. Cuando el Dios de gracia trata con las personas no se anda con rodeos. Y una vez que te ha llamado inevitablemente has quedado tocado. Difícilmente podrás desentenderte del asunto sin caer en el pecado de la incredulidad. Sino preguntémosle a Jonás, aquel misionero que se resistía a hacer la misión que Dios le había encomendado. Dios produce el querer y el hacer (Fil. 2:13). Por lo tanto no anda con preguntas. Son afirmaciones categóricas que se entienden y aceptan por fe. El plan de salvación no está en manos de los seres humanos, no depende de qué o cómo lo haríamos nosotros o si preferimos que sea de esta manera u otra. Podemos descansar tranquilos en que Dios es quien se encarga del plan de Salvación así como de la realización.

Nosotros somos instrumentos.

Cristo, el Dios eterno y todopoderoso venía a traer la salvación y se valió de una humilde mujer para nacer a este mundo. El salvador ha venido y ha hecho su obra al morir en esa cruz por los pecados del mundo. Es el firme propósito de Dios salvar a las personas por “la locura de la predicación” (1ª Co. 1:21) y hoy se sigue valiendo de personas sin mérito alguno de su parte para anunciar y dar a conocer al Cristo Salvador, al Señor de Señores y Rey de reyes. Reconócete bendito, porque tú formas parte de los comisionados a esta hermosa tarea.

Conclusión

Dios es el protagonista absoluto de la obra de salvación. Dios toma la iniciativa, a tal punto que sorprende a María que no se esperaba esto, ni mucho menos se sentía digna de ello. Lo que a uno lo hace digno, no son los propios meritos, sino el obrar amoroso de Dios en nosotros que nos da a Cristo, nuestro salvador.

Dios es el que mira y escoge a María, el que le envía mensajeros, el que tiene el “favor” hacia ella y toda la humanidad al pensar y concretar su plan de salvación. Él es quien da su Palabra, el que consuela cuando María teme, el que se hace presente en la vida, el que determina los planes, el que envía al Espíritu Santo a hacer su obra, el que hace posible lo que para el ser humano es imposible, y sobre todo el que actúa por Gracia.

De María encontramos lo que todos tenemos, temores, dudas, cuestionamientos, incapacidad natural para comprender el poder y las posibilidades de Dios. Al final la obra de Dios se hace patente en nosotros al darnos la fe y en ella entregarnos al actuar de Dios así como María: “Aquí está la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra”. Así es como confiamos y nos entregamos en el poder de Dios, quien no nos escogió por listos o buenos (1ª Co. 1:27-29). Somos frágiles vasijas de barro que contenemos portadoras de un tesoro (2ª Co. 4:7), El poder de Dios se asienta y actua en nuestra debilidad (2ª Co. 12:9). Por eso lo mejor es afirmar el corazón en la gracia (He. 13:9) y crecer en ella (2ª P 3:18) NADA HAY IMPOSIBLE PARA DIOS. Amén.

Pastor Walter Daniel Rallli