domingo, 31 de enero de 2010

4º Domingo después de Epifanía.

Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí Juan 5:39a La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios Ro. 10:17

4º domingo después de Epifanía

“Cristo es el Señor”

TEXTOS BIBLICOS DEL DÍA
1º Lección: Éxodo 14:21-31

2ª Lección: Romanos 13:8-10

Evangelio: Mateo 8:23-27

23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Sermón

I. Cristo es el Señor del universo.

¿Quién es Cristo para ti?

Los vientos y los mares tienen muy claro quién es este que en apariencias era un hombre sin más. ¿Pero qué había detrás de ese hombre? ¿Quién es Jesús para que incluso los vientos y los mares oigan su voz y le obedezcan?

Esta es una pregunta muy interesante para que tú también te hagas ¿Quién es Cristo para ti? ¿Qué significa para tu vida? ¿Por qué quieres oír su voz? ¿Por qué deseas de todo corazón obedecerle? ¿Porque su palabra te calma?

Las tempestades

Sé que teniendo aún tan presente las terribles consecuencias del terremoto en Haití es difícil no preguntarse que si Cristo tiene poder para intervenir en la naturaleza

¿Porqué no lo ha hecho en este caso? Cuestiones de este tipo pueden hacer mella y desestabilizar incluso a personas de fe que buscan una respuesta sincera.

Es verdad que Cristo tiene poder para hacer que un terremoto no acontezca. La biblia nos relata grandes proezas relacionadas con la intervención de Dios en la naturaleza. La más impactante de todas fue el diluvio universal. Pero también Dios envió plagas a Egipto, abrió el mar Rojo, e incluso Jesús caminó sobre el agua. Pero sin duda la obra más maravillosa de todas fue la creación. Es evidente que Jesús tiene poder para contener a la naturaleza, pero en ningún momento Él se ha comprometido a evitar en todas las situación que ella no nos dañase. Sin embargo eso no significa que Dios no esté interviniendo y sujetando a su creación para que no acontezcan más daños Seguramente estará evitando muchas otras posibles catástrofes, ya que Dios contienen mucho de todo el mal que nos puede suceder porque sino ya hubiese acontecido el fin del mundo.

Las agresiones

La creación atenta contra la humanidad ya que el ser humano se reveló contra su creador y contra la naturaleza misma. Sólo en el paraíso la naturaleza y el ser humano vivíamos en perfecta armonía. Ahora mismo ni siquiera entre los seres humanos vivimos esta armonía y unos atentamos contra otros. Atentamos incluso contra Dios y su Palabra ¿Cómo pretendemos la armonía? Nos agredimos constantemente y sin muchos reparos.

Este terremoto no es un castigo a quien lo sufre ni es un premio el que a nosotros no nos suceda. Y no tenemos respuestas al porque le sucedió a esta gente que ya bastante tenía con su pobreza. Lo cierto es que ha acontecido, que Dios no lo evitó y que nos enfrentamos a un escenario terrible: Gente sufriendo mucho, y a una oportunidad de brindarnos a aquellos que nos necesitan. La pregunta que debemos hacernos es ¿Cómo puedo ayudar a esta gente? ¿De qué manera puedo yo, tal como los vientos y los mares, obedecer a Cristo para calmar en alguna medida las necesidades, miedos, y problemas que tienen los que me rodean? La fuerza de la naturaleza produjo en este caso concreto agresión y daño a estas personas ¿Cómo podemos nosotros oír la voz de Cristo y actuar en consecuencia para ayudar a nuestros semejantes? Repasemos diariamente los diez mandamientos y meditemos en el carácter positivo de ellos y no sólo intentemos contenernos de hacer daño, sino que también esforcémonos por ayudar a prosperar en todo a nuestro prójimo.

Esta catástrofe nos ha mostrado nuestras miserias y nuestra vulnerabilidad, pero también nos ha mostrado la rápida voluntad de muchos para ayudar. ¡Que Dios nos mueva a amar y ayudar en todo al prójimo!

II Cristo, el Señor de tu vida

Tu vida como una tormenta que arrasa

Los vientos y los mares en el evangelio de hoy se convirtieron en una amenaza para los discípulos que estaban atormentados. Sin embargo, incluso la fuerza de la naturaleza se somete al señorío de Cristo y acata su mandato. Tú como ser humano pecador también produces desastres con tu paso por este mundo. A causa del pecado tú también produces daño. Tu ímpetu, tu fuerza, tu carácter, tu genio, tu orgullo, tu ira, tu egoísmo, tus pasiones descontroladas, tu soberbia, etc. también producen tormentas que atemorizan y arrasan a otros pudiendo dañar sus vidas. Incluso tus seres más queridos pueden ser víctimas de tus tempestades.

Los vientos y los mares son cosas útiles y necesarias, pero también pueden causar daño. Nosotros, a causa del pecado, somos potencialmente peligrosos y no debemos perder de vista esta realidad. Por lo tanto necesitamos diariamente oír la voz de Cristo en su Palabra y someternos a su voluntad. Es un ejercicio diario.

Bajo la autoridad de Cristo

Nosotros necesitamos circular por este mundo pero estar bajo el control de la palabra de Jesús. Debemos refrenarnos, debemos calmarnos, porque de forma descontrolada el ser humano produce caos y desastre.

En nuestro diario andar podemos atemorizar, confundir y dañar. Jesús desea cambiar esa situación. La nueva criatura en Cristo refrena al viejo hombre y lo ahoga diariamente a fin de que surjan los frutos del espíritu.

Oigamos la voz de Cristo que nos llama al arrepentimiento, al control, a la oración y la meditación. Nos llama al perdón y también a las obras. Cristo se comprometió contigo en tu Bautismo a guiarte hacia la Paz del perdón y su Palabra. Te ha dado el Espíritu Santo para que genere en ti los frutos agradables ¡búscalos día a día!

No hemos podido evitar el terremoto en Haití y Dios dejó que sucediera. No había prometido lo contrario y no sabemos mas. Sin embargo Jesús, aquel poderoso, nos envía a ayudar a quienes lo necesitan. ¿Quién es este Jesús para ti? ¿Es real el poder que dices que tiene? ¿Tiene autoridad en tu vida? ¿Le quieres obedecer?

La epístola de hoy nos dice:

14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. 15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. 16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. 17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

El Señor de nuestras vidas nos pide que incluso ayudemos a nuestros enemigos y nos dice “no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. En ocasiones encontramos muchas excusas para no brindarnos a los demás y el egoísmo o la indiferencia vence al bien que podemos llegar a hacer. Cristo tiene poder y autoridad para revertir esto, trabajando diariamente contigo. Tus vientos y tus mares pueden ser mansos y tranquilos para que otros naveguen por ellos. Cristo está contigo y desea calmar tus momentos bravos y agitados. Te perdona y te envía en paz al mundo.

No sólo tenemos en Haití gente a la que ayudar, sino que las oportunidades se multiplican diariamente. Nuestros familiares, vecinos o amigos pueden estar atormentados y sufrimiento a causa del pecado. Háblales de aquel que puede clamar las tormentas y pueda traerles perdón y paz a sus vidas.

Conclusión

Si bien atravesamos esta vida tormentosa, llena de peligros, nuestras vidas y temperamentos huracanados deben estar bajo el control de la Palabra de Cristo que nos manda a detenernos, a calmarnos y a Amar. En Cristo podemos canalizar la fuerza, el ímpetu, el deseo, la inteligencia para servir en bien de mi prójimo.

Cristo viaja con nosotros en este barco, y aunque en ocasiones por nuestra débil fe nos pareciera ajeno a nuestro sufrimiento y desesperación, aunque lo percibamos dormido, Él está a tu lado para calmar tus temores. Y no sólo los calma para dejarte tranquilo, sino que lo hace para que tú puedas llevar esa paz y tranquilidad a otros.

El te deja en Paz con el Padre, te perdona todos tus pecados, calma la ira tormentosa Dios que se desataba contra tu vida a causa del pecado. Te alimenta con la Palabra y los sacramentos y todo ello por amor. Sal tú al mundo a trasmitir este poderoso mensaje de Perdón, Paz, Vida y Amor en Cristo Jesús. Amén

Pastor Walter Daniel Ralli