domingo, 5 de junio de 2011

7º Domingo de Pascua.

En Cristo tenemos nueva vida.

TEXTOS BIBLICOS DEL DÍA

Primera Lección: Hechos 2:26-47

Segunda Lección: Efesios 1:16-23

El Evangelio: Lucas 24:44-53

Sermón

Todos los días tiene lugar un acontecimiento único. Se producen miles de nacimientos. Un niño por aquí, mellizos por allí, trillizos y hasta octillizos. Aun así, una realidad tan común no hace que el nacimiento de un niño sea menos especial. En verdad, el bebé recién nacido es un regalo dado por el Autor de la Vida.

Diferentes nacimientos. Cuando un bebé nace, lo hace en un mundo para el cual no fue preparado, es decir, un mundo gravemente afectado por el pecado. Ya sea que nazca en África, en Asía, Sudamérica o en Europa, el recién nacido inhala el aire de una creación caída y comienza a respirar por primera vez en una tierra donde la vida llegará a su fin en algún momento, puede ser dentro de 100 años o en 100 segundos. Desde el momento de la concepción, es un heredero de muerte eterna y el nacimiento no cambia esa situación.

Aunque la población de la tierra registró un aumento de un dígito cuando Melody nació hace unos meses, esto no aumentó el número de miembros de la Iglesia de Cristo. A Melody le es necesario renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 Pedro 1:3-4).

Pedro proclama: Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” (v. 36). Pedro esta diciendo que todas esas personas fueron los responsables de la muerte de Jesús. No solo ellos, sino que cada persona que vivió y que vivirá, son los responsables de la muerte de Jesús. Hombres, mujeres, niños y ancianos son los culpables de la crucifixión de Jesús.

Es cierto que fueron otros los que crucificaron a Jesús hace 2000 años, pues los romanos fueron los que ejecutaron a Cristo. Los soldados lo clavaron, no esa multitud, ni tu ni yo. Poncio Pilatos y Herodes fueron los políticos responsables de autorizar la ejecución. Podríamos alegar que ni siquiera estuvimos allí cuando los hombres malvados como Caifás y Anás, entregaron a Jesús. Pero Pedro asigna la responsabilidad a toda la casa de Israel, así como a los gentiles. Que todo el mundo tenga la responsabilidad de la crucifixión de Cristo parece una locura, pero Pedro dice que aún Melody es una de las razones por las que Jesús murió. Toda la humanidad ha sido la responsable, cada uno de nosotros y también Melody es responsable. Incluso el bebé que aún no fue concebido, y tú también lo eres. En la crucifixión de Cristo no hay ni mujeres, ni hombres, libres ni esclavos, ni griego, ni judío... porque todos estamos incluidos en la frase “este Jesús a quien vosotros crucificasteis”.

¿Qué podemos hacer? Cuando se tiene la convicción de que uno es pecador y está lejos de la gracia y presencia de Dios, se produce un dolor impresionante en el corazón. Asimilar que eres pecador y culpable por desobedecer a Dios no es nada fácil, es imposible para el hombre asumir que por su culpa Jesús fue muerto en la cruz. Solo el Espíritu Santo nos lleva a esta convicción y a la pregunta de ¿Qué debo hacer? Nuestra mente busca respuestas a esta incógnita: ¿Puedo hacer algo para estar en paz con Dios después de esto? ¿Existe alguna buena obra para calmar al Señor... una buena acción, una misión especial, una vida dedicada a la contemplación, una ofrenda en dinero, algo que pueda equilibrar la balanza? ¿Soy capaz de deshacer el mal que he hecho? Lamentablemente no puedes hacer nada, pero esto es una gran noticia para ti y para mi, pues la muerte de Jesús nos trae la posibilidad del perdón. Jesús en la cruz dijo “perdónalos porque no saben lo que hacen”. Este ha sido el motivo de que el Hijo de Dios diese su vida en la cruz: obtener el perdón que no podemos obtener por otro medio. Pero, ¿cómo ese perdón logrado hace 2000 años llega hasta nosotros hoy día?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo?”(v. 38). Uno de los medios establecidos por Dios consiste en recibir el Espíritu Santo, por medio del arrepentimiento y el Bautismo. Estas son obras exclusivas de Dios, que nos ha dado como regalos a todos nosotros. Nadie está excluido del llamado de Dios, y el apóstol se asegura de que los que escuchan la Palabra de Dios conozcan este hecho. Por lo tanto, “dijo Pedro: Arrepentíos, y bautícese cada uno de ustedes”. La Palabra de Dios es anunciada de tal manera que no quepa ninguna duda acerca de que esta Buena Noticia es universal. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. (v. 39).

La promesa de Dios es para ti y para tus hijos. Está dirigida a todos y a cada persona... Judíos y gentiles, hombres y mujeres, esclavos y libres, ancianos y jóvenes, los cercanos y los lejanos, los individuos de todas las naciones y todos los tiempos.

¿Cuál es esa promesa? La promesa de Dios es el don del Espíritu Santo y el perdón de los pecados. Recuerda que la tarea del Espíritu Santo es convencernos de nuestros pecados y del perdón en Cristo Jesús. Cuando esto se produce hay perdón, vida eterna y salvación. Para que la promesa fuese para ti y para tus hijos fue necesario “Que el Cristo padeciera y resucitara al tercer día de entre los muertos, y que el arrepentimiento para el perdón de los pecados se predicase en su nombre a todas las naciones” (Lucas 24:46-47).

El regalo de Dios, el perdón y vida eterna y la salvación se te da a través del Bautismo. Porque “cuando se manifestó la bondad y del amor de Dios nuestro Salvador, Él nos salvó, no por obras hechas por nosotros en la justicia, sino en virtud de su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y renovación en el Espíritu Santo, que Él derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador "(Tito 3:4-6).

¿Qué significa estar bautizado con agua? Significa que el viejo Adán en nosotros debe, por el arrepentimiento diario, ser ahogado y morir con todos los pecados y malos deseos, dando paso al Espíritu que forje en nosotros un nuevo ser, cubierto del amor y bondad de Dios. Pablo escribe en Romanos 6:4Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Esta mañana Melody ha muerto con Cristo y nacido de nuevo, porque hace dos mil años Jesucristo murió y resucitó por ella. La Biblia dice que la vida de Jesús fue derramada “por los pecados de todo el mundo” (1 Juan 2:2). Hace 2000 años Jesús fue crucificado por ella, por ti y por mi a causa de nuestros pecados. Hoy Melody murió en la cruz con Cristo y fue levantada otra vez para caminar en una nueva vida y relación con Dios. En el Bautismo, Jesús vincula a todas las personas con la victoria sobre el pecado. En tu Bautismo, Jesús te ha tomado y liberado de la muerte eterna, te ha hecho participe de la tumba vacía, porque Cristo, el Cordero de Dios sacrificado por los pecados del mundo, ha resucitado.

Estimados bautizados, vuestros pecados, los míos y los de Melody fueron colocados sobre el Dios encarnado, el Señor Jesús. Él murió y resucitó para que podáis vivir eternamente.

¿Y ahora qué? Pedro exhortó a sus oyentes, diciendo: “Guardaos, vosotros de esta perversa generación”(v. 40). No todos los que escucharon este mensaje de Dios estuvieron de acuerdo con lo que se decía. Muchos se sintieron ofendidos por la Palabra proclamada y hoy día sucede lo mismo. Hubo y habrá quienes nieguen la promesa del perdón para ellos y para sus hijos, así como el rechazo de los medios de la gracia de Dios. Sin embargo, otros con mucho gusto escucharon la Buena Nueva y los que “recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas” (v. 41).

El obrar de la Palabra de Dios en nuestra vida produce que hombres, mujeres, niños y ancianos: perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones." (v. 42). En respuesta al Evangelio vemos nuestra necesidad de estudiar las doctrinas sobre Jesús y atesorar todas las cosas que nos ha dado en Su Palabra. Unidad en la doctrina, precedida por una confesión común de fe y unidos en la fracción del pan en la Cena del Señor.

Consecuencias externas de un cambio interno. Dedicar tiempo a “las oraciones”, es decir, a las oraciones específicas, como el Padre Nuestro y los Salmos de confesión, acción de gracias, súplicas y peticiones que siguen siendo las oraciones de los fieles reunidos en el Nombre del Señor. La liturgia de la Iglesia no es nada más y nada menos que la canción de la salvación por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo. Allí también aprendemos las verdades que sostienen nuestra vida. La educación para participar de la mesa del Señor y prepararnos para el día en que vivamos plenamente la fiesta del Cordero. El Señor ha hecho que Melody y nosotros seamos parte de su Iglesia y desea que muchos más se unan al cantico celestial junto con los ángeles y arcángeles y toda la corte del cielo. El camino de la Iglesia, cada uno de nosotros, tiene que continuar perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.(v. 46).

Conclusión: Todos los que han sido bautizados en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo han recibido el perdón de sus pecados por medio de Cristo Jesús. Tenemos el privilegio de contemplar lo que ha tenido lugar durante siglos, a saber, que “el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (v. 47). Que la promesa y presencia del Espíritu Santo en tu vida, sea una realidad cotidiana en ti.

Atte. Pastor Gustavo Lavia.