domingo, 19 de junio de 2011

Domingo de Trinidad.

LA TRINIDAD OBRA EN NOSOTROS

TEXTOS BIBLICOS DEL DÍA

Primera Lección: Deuteronomio 4:32-34, 39, 40

Segunda Lección: 2 Corintios 13:11-14

El Evangelio: Mateo 28:16-20

Sermón

1-EL GRAN DIOS Y HOMBRE

El SEÑOR cita a sus discípulos en un cierto monte del que no sabemos el nombre, tampoco sabemos a qué hora había planeado encontrarse con ellos. La palabra expresa de Jesús mismo les llevó hasta allí. Los discípulos acuden al monte aunque algunos de ellos no estaban muy convencidos, como vemos en el versículo 17. Al encontrarse con Él, unos no pueden por menos que adorarle como al gran Dios de Israel manifestado en carne; otros aún dudan, aún desconfían. La duda es prima hermana de la desconfianza. Si dudamos de la Palabra de nuestro Señor, ¿Cómo vamos a tener confianza en Él? Si alguna vez hemos coqueteado con las filosofías que ningunean y vacían de contenido la Palabra de Dios ¿Cómo podemos tener fe? Estos discípulos acuden a la cita y me traen a la mente a tantos de vosotros esparcidos por la faz de España que acudís a la cita con el SEÑOR cuando y donde ha prometido encontrarse con nosotros: en la predicación, en el Altar, en el estudio de su Palabra. Vais confiados en su Palabra, sabiendo que Él no falla, que nosotros podemos tener más o menos dudas, más o menos fallos, más o menos “ganas”, pero Él está allí esperándote para decirte algo, para perdonarte, para asegurarte de su perdón, para darte su cuerpo y sangre….

Allí en medio de ellos el Dios-Hombre glorioso y resucitado, ya no más en estado de humillación, se dirige a sus discípulos y les hace partícipes de una gran verdad, de una gran enseñanza, de una gran doctrina. “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” Jesús es Jehová y por tanto Todopoderoso, pero ahora esa omnipotencia se ha extendido, como si dijéramos, a su humanidad de modo pleno. Él tiene todo el poder sobre el universo, el Todopoderoso DIOS-HOMBRE dirige y gobierna todo: el destino de los pueblos, los vaivenes de la economía, los planes de los poderosos, tu vida, tus circunstancias, tu salidas y tus entradas y lo que aún nos importa más es que ese SEÑOR del universo estaba pensando en ese momento en cómo llegar a ser tu Señor.

El Señor no dice: tengo todo el poder y entonces me voy a apoderar de todas las naciones por la fuerza, o tengo todo el poder y voy a vengarme de todos los impíos (todos nosotros) que hay en el mundo. Nada de eso. El Señor inmediatamente agrega lo que conocemos como la Gran Comisión.

2-LA GRAN COMISIÓN: “ID Y HACED DISCÍPULOS A TODAS LAS NACIONES, BAUTIZÁNDOLOS EN EL NOMBRE DEL PADRE , Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO, ENSEÑÁNDOLES QUE GUARDEN TODAS LAS COSAS QUE YO OS HE MANDADO ”

Este Todopoderoso Señor no tiene un plan de conquista basado en la fuerza física, en la coacción, en las armas, en estrategias de marketing, en la publicidad, en la propaganda, en la manipulación mental, en el poder político o mediático. Su plan consiste en enviar a sus hijos por todo el mundo, adoctrinando y bautizando a las naciones.

Ir y haced discípulos a todas las naciones- La traducción de nuestra Reina Valera parece ser que no es muy clara en cuanto a eso de “haced discípulos” En realidad dice el original algo así como “adoctrinad, enseñad, a todas las naciones”, lo cual queda aún más claro en lo que dice a continuación “enseñándoles que guarden todas las cosas que yo os he mandado”. En todo caso el significado está claro. Nuestro Señor da una comisión a sus discípulos para que conquisten el mundo por medio de la predicación y los sacramentos, la palabra audible (predicación) y palabra visible (bautismo). La iglesia del Señor sabe que su fuerza está en ser fiel a la comisión de su Jefe y Cabeza. La iglesia de Cristo sabe que la Palabra de su Señor tiene un extraño poder que no se asemeja a la palabra de los hombres, la iglesia de Cristo sabe de la importancia que tiene que esa enseñanza, esa doctrina, sea clara, sea correcta, sea verdadera, que traslade a las naciones todo lo que El les ha enseñado. Estos son los medios, medios de gracia, que la esposa de Cristo, su iglesia debe usar en el plan de conquista que Jesús le ha confiado. No son las teorías humanas, más o menos atrayentes, ni las conjeturas de los hombres más o menos racionalistas, sino el puro Evangelio, la pura buena noticia, la Palabra inspirada por Dios, éste y no otro debe ser el contenido único de la predicación y enseñanza de la iglesia, nada más y nada menos. La iglesia de Cristo debe ser la iglesia predicadora porque es esa humilde predicación de Jesús y su Evangelio la que va a dinamitar el corazón humano y encender la fe.

Bautizándolos en el Nombre del padre, y del Hijo y del Espíritu Santo

Bautizar significa lavar, rociar o sumergir y obviamente el Señor se está refiriendo al lavamiento de los pecados. Esto solamente se puede hacer en el nombre (con el poder) de nuestro Dios, el Señor del Pacto, y que no es otro que el Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el caso de los niños pequeños y bebés es el único medio de gracia, único medio para que la iglesia lleve los niños a los brazos del Señor. Medio tan denostado, ninguneado o torcido en tantos ambientes cristianos, cuando la Palabra del Señor es clara al respecto.

3- EL GRAN CONSUELO

El gran consuelo de los discípulos del SEÑOR Jesucristo a lo largo de todos los tiempos es que cuando su iglesia lleva a cabo esta gran comisión, Él está con ella, con nosotros, siempre hasta el fin del mundo. El Señor resucitado y glorioso nos promete su presencia, su presencia nada menos, si nos mantenemos en los medios de gracia, si acudimos a ellos. Allí va a estar Él, siempre dispuesto a perdonarte, consolarte y restaurarte. En ningún otro sitio vas a encontrar el verdadero perdón de pecados, más que en la iglesia del Señor cuando distribuye y administra los medios de gracia. La iglesia que abandona, desprecia o tuerce la Palabra no tiene garantía de la presencia del Señor en medio de ella. El cristiano que abandona los medios de gracia no tiene ningún sitio donde pueda encontrar con certeza y garantía a Jesucristo. Por ese motivo es tan importante la fidelidad doctrinal, la pureza de la enseñanza. Si nos desviamos de la Escritura no tenemos ninguna garantía de que el Señor esté allí, de que exista la remisión de pecados, de que esté la Una, Santa en medio de nosotros.

CONCLUSIÓN

No olvides que nuestro Salvador tiene toda potestad en el cielo y la tierra. Que todo, a pesar de las apariencias, está bajo su control. Que Él dio a su iglesia una comisión precisa y clara: predicar la Palabra y las enseñanzas de su Señor y Bautizar. Que podemos tener seguridad que Él está siempre presente donde esa Palabra es predicada.

Amén.

Javier Sánchez Ruiz.