martes, 28 de junio de 2011

Curso de inglés en Cartagena.

Iglesia Evangélica Luterana Española

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CURSO DE INGLES

Junio 2011

Cristo está con nosotros siempre.

En una ciudad dónde cada día se cuestionan sus creencias y existen muchas creencias diferentes, este conocimiento es muy poderoso.

El 17 de mayo, abordé un avión para venir a España y enseñar inglés a niños con la Iglesia Evangélica Luterana Española.

Estaba muy nerviosa y no sabía qué esperar de los niños ni de la experiencia de vivir con una familia desconocida. El año pasado estuve estudiando en el norte de España, Asturias, pero sabía que este viaje sería muy diferente porque tenía una misión diferente.

Después de conocer a unos jóvenes españoles y ver la situación de la iglesia cristiana en España durante el tiempo que estudié aquí, me di cuenta que poca gente tiene fe en Jesucristo. Yo quería participar y ayudar a difundir la verdad del Evangelio a través de la Iglesia Luterana.

Cuando llegué a Cartagena, conocí a una familia de Venezuela que es miembro de la Iglesia Luterana. Me abrieron su casa y me adoptaron como la hija mayor. Durante mi tiempo allí, me enseñaron mucho de la ciudad de Cartagena y la vida española, pero también me enseñaron mucho sobre la fuerza de la fe y el amor. Son los únicos luteranos en Cartagena, pero no están desanimados porque, como me dijeron, no estamos solos. Cristo está con nosotros siempre. En una ciudad dónde cada día se cuestionan sus creencias y existen muchas creencias diferentes, este conocimiento es muy poderoso.

¡Disfruté mucho la oportunidad de trabajar con los niños y de enseñar inglés!

Al final, había 16 niños de las edades de 5 hasta 12 años. Algunos tenían niveles diferentes, pero creo que todos lo pasaron bien en las clases jugando y practicando inglés.

Cada semana había un tema diferente. Aprendieron sobre la vida, la familia, la amistad y el mundo a través de historias de la Biblia, canciones, actividades y juegos. Me gustó mucho ver a los niños hablar en inglés y participar en conversaciones.

También, tuve la oportunidad de conocer a los padres y otras personas de la comunidad de Cartagena. Hay mucho interés en aprender inglés y por eso muchas personas me recibieron muy bien. También me hicieron sentir aceptada y muy cómoda. Hicimos muchas excursiones a las montañas, a la playa, al polideportivo, al centro de Cartagena y a un submarino. También nos reunimos para tomar café o caminar por las calles. Allí pude practicar mi español, explicar mi razón de estar aquí y lo que estaba haciendo. Tuve muchas conversaciones interesantes que pusieron a prueba mi español y mi habilidad de defender mi fe. Espero haberme expresado bien y que el Espíritu Santo haya sembrado la semilla de la Fe.

Para terminar las clases de inglés tuvimos un acto final. Los niños cantaron, tuvieron conversaciones sobre los temas que habían aprendido, bailaron y recibieron diplomas. Hicieron todo bien y yo estaba muy contenta con todo lo que habíamos logrado. El pastor Gustavo también pronunció una reflexión sobre los valores cristianos que tenemos y que necesitamos cultivar, mostrar y enseñar a nuestros hijos y prójimo. Muchos padres se quedaron después del acto para conversar con nosotros y creo que recibieron un mensaje positivo y verdadero de lo que estamos trabajando y por qué.

El día siguiente tuvimos un Oficio Divino y asistieron 18 personas. Hubo tres familias de niños de las clases y otros contactos, una mujer y una familia.

Los niños cantaron una canción que habían aprendido durante las clases de inglés (Jesús Me Ama). La cantaron con su voz en inglés y con sus manos en el lenguaje americano de signos. Fue muy bonito. Después del Oficio, ¡uno de los padres expresó la necesidad de bautizar a su hijo de ocho años! Esta noticia me alegró muchísimo.

Al final, tuve una experiencia increíble en Cartagena. Nunca olvidaré la gente que conocí y las lecciones que aprendí. Mis pensamientos y oraciones estarán con la gente de allí. Espero que hayan aprendido algo de inglés, pero más me interesó compartir el amor de Cristo por ellos. Confío que Dios seguirá trabajando en Cartagena y en España y me siento bendecida de haber sido una parte de la historia de la Iglesia Evangélica Luterana Española.

KATE ELAHI