miércoles, 13 de febrero de 2013

Miércoles de Ceniza.

Estamos en el borde de la tumba, mirando hacia abajo y El sacerdote dice esas palabras bien conocidas y características de un funeral "Ahora encomendamos el cuerpo de nuestro hermano a la tierra. Tierra a la tierra, cenizas a las cenizas, polvo al polvo ... "
Ahora que nos encontramos allí, mirando la muerte tan de cerca nos damos cuenta de que toda nuestra vida pasó delante de nosotros. Allí en el borde de la tumba recapitulamos y proyectamos nuestra vida y muerte, porque sabemos que también asistiremos a nuestro propio funeral. La muerte nos reclama.
Hoy es Miércoles de Ceniza. En varias iglesias alrededor del mundo, los pecadores arrepentidos se acerquen al altar para recibir una señal que recuerda la muerte. El sacerdote o pastor usa el pulgar para marcar en la frente con una señal con cenizas en forma de cruz. Las palabras pronunciadas generalmente son "Acuérdate, oh hombre, que polvo eres y al polvo volverás." Una vez más se nos recuerda de la tumba de nuestro futuro. Se nos recuerda en un simple símbolo que "la paga del pecado es muerte." Todos los que pecan, mueren.
Sin embargo, hay buenas noticias. Las cenizas se depositan en la frente en forma de la cruz. Es la cruz que nos recuerda la muerte de nuestro Salvador. Con el corazón arrepentido recordamos el precio pagado por nuestro Salvador para salvarnos de nuestra muerte. Jesucristo sufrió y murió en la cruz para pagar las deudas de nuestros pecados. Jesús muere la muerte de todos los pecadores. Dios, el Padre, depositó sobre él el castigo que merecíamos. Él fue crucificado, muerto y sepultado. Y Jesucristo resucita a una nueva vida. Después de tres días en la muerte, Él resucitó. La muerte, la paga del pecado, es pagada en su totalidad con el sacrificio perfecto de Jesús. La muerte no puede mantenerlo cautivo. Él la ha derrotado. Jesucristo también nos promete una nueva vida. Las cenizas en forma de cruz cuentan esta historia. Cualquier cruz que veamos nos recuerda esta historia. A través de la cruz, Jesús nos trae el perdón del pecado que necesitamos. A través de la cruz y su resurrección, Jesús promete la resurrección a todos los que lo miran sólo a ÉL en busca de salvación. Las manchas oscuras en forma de cruz nos recuerdan que nuestra muerte se acerca, pero también que nuestra vida es nueva en Cristo.
"Acuérdate, oh hombre, que polvo eres y al polvo volverás" (Génesis 3:19)
“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:25-26)