domingo, 29 de diciembre de 2013

Año Nuevo.

TEXTOS BIBLICOS DEL DÍA 31-12-2013 Primera Lección: Números 6:22-27 Segunda Lección: Gálatas 3:23-29 El Evangelio: Lucas 2:21 “UN NUEVO AÑO CON JESÚS” “Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.” Pocas parejas han discutido tan poco a la hora de escoger un nombre para su hijo como María y José. El nombre ya se lo había puesto el ángel, mensajero del SEÑOR, por tanto no había nada que discutir: se llamaría JESÚS. Jesús, en hebreo algo así como Jeshua, era un nombre muy común en el Israel de entonces, algo parecido a lo que ocurre entre nosotros, que al contrario que otras culturas, el nombre de Jesús es muy corriente entre varones. Jesús significa “el SEÑOR salva” o simplemente “salvador”. ¿Qué nos quiere decir Dios con este nombre? O formulado de otra manera ¿Por qué Dios el Hijo Encarnado tenía que llamarse Jesús? El Hijo de Dios tenía que llamarse Jesús para decirnos que; A- Él es nuestro hermano. B- Él es nuestro único y suficiente Salvador de nuestros pecados. A- Él es nuestro hermano: Escogiendo un nombre corriente en Israel, Dios nos quiere indicar que es plenamente hombre, que es nuestro hermano, de nuestra carne y sangre, con nuestras tentaciones, conocedor de tristezas, alegrías y temores. Dios se hace nuestro hermano y tiene un nombre humano, Jesús. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Hebreos 4.15. Seas adolescente, joven, adulto o anciano, el Redentor te comprende más que tú mismo. Nadie te ama más que El, ninguna tentación le es ajena, pero sin pecado. El conoce la intensidad de la tentación, pero la venció porque es Dios. Es por eso por lo que nuestro Salvador tenía que ser perfecto Dios y perfecto hombre. Perfecto hombre para conocer lo que significa la tentación, perfecto Dios para vencerla. La circuncisión era la señal del pacto que tenía que aplicarse a todos los varones hebreos. Jesús, varón israelita se sometió a la señal del pacto. El, Señor del Pacto, como nuestro hermano y semejante se sometió a la ley de Dios y fue circuncidado. En todo se sometió, como nuestro hermano. Se sometió a la Ley de Dios y la cumplió perfectamente. Amó a su Padre por sobre todas las cosas, honró la Palabra de Dios, guardó el Sabath, fue manso, obediente a sus padres aunque estos no entendían muchas cosas, casto en fidelidad a su esposa la iglesia, no murmuró, no devolvió mal por mal, perdonó, no codició ni deseó nada de su prójimo. Es decir, Jesús fue el único ser humano, y por cierto el único circuncidado que obedeció la Ley de Dios perfectamente. Él es tu hermano que te da su perfecta justicia a ti, la pone en tu saldo cuando confías en Él. Él pudo hacer todo esto porque es hombre, tu hermano y porque es Dios. Dios, tu hermano mayor Jesús. B- Él es tu único y suficiente Salvador. …y llamarás su nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados” Mateo 1.21 Ya hemos visto lo que significa Jesús, es decir el que salva. Salva ¿De qué? A muchos nos gustaría que nos salvara de muchas cosas ¿Verdad? De problemas, de crisis financieras, de penurias, de calamidades. Jesús nos salva del problema fundamental que a todos nos tiene devastados: nuestros pecados. Salvándonos de nuestros pecados, Jesús nos salva radicalmente, cualesquiera que sean las demás circunstancias, por difícil que nos resulte entenderlo. Nuestro problema de raíz son nuestros pecados. El con su inocente pasión y muerte expió la culpa que nosotros, sus hermanos según la carne, merecemos. Realmente nos liberó, nos hizo libres de la peor tiranía que existe: la del diablo. Ahora sí que somos libres en el verdadero sentido, libres para dirigirnos a Dios como a nuestro Padre amado, libres para servir a nuestro prójimo. No solamente eso, sino que nos salva cada día, todos los días. Ya sabes, arrepentimiento y vuelta a aferrarte a Jesús, cada día; especialmente cuando viene a tu encuentro en la lectura de su Palabra, en el sermón, en la Santa Cena. El glorioso evangelio de salvación de cada día, de cada semana, de cada mes. Solamente Jesús, Solus Christus. Toda nuestra salvación la encontramos en El. A nosotros cuando pasamos de puntillas por la Ley de Dios, nos tienta pensar que algo hacemos nosotros, no hace falta que nos digan lo que es un pelagiano, todos lo llevamos dentro, como llevamos dentro a un fariseo. No te dejes engañar; o Jesús salva completamente o no es Salvador en absoluto. Una cosa de la que Jesús nos salva como consecuencia de salvarnos del nuestros pecados es del miedo, del terror a la muerte. ¿Dónde está muerte tu aguijón con este Salvador? ¿A qué temo si estoy en tales manos como las de mi hermano, Dios y Salvador? “Para que en el nombre de JESÚS se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” Filipenses 2:10. En la entrada del año del Señor 2014, queremos comenzar este año cronológico, en el nombre de JESÚS, a Él le pedimos que a través del nuevo año, sea El nuestro castillo fuerte, nuestro abogado delante del Padre, nuestra alegría, nuestro gozo, nuestro consuelo, nuestra esperanza y nuestra fuerza, en medio de las circunstancias en las que el SEÑOR tenga a bien ponernos. En el nombre de JESÚS. Amén. Javier S. Ruiz. Diacono de la Congregación Emanuel. Madrid. Iglesia Evangélica Luterana Española.