lunes, 27 de abril de 2015

Obediencia.


Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios.    Efesios 6:5-6

El siervo que durante su trabajo piensa: “Mi amo me da un salario, por eso cumplo su voluntad, pero por lo demás no me preocupo”, éste no es un siervo verdadero. Sirve sólo por el salario. Cuando no recibe salario, deja de preocuparse de la voluntad de su amo. Pero un siervo justo y cristiano piensa así: “No trabajo porque mi amo de da un salario, tampoco porque sea justo o injusto, sino porque la Palabra de Dios dice: “Siervos, obedeced a vuestros amos como si se tratara de Cristo mismo”.

Cuando verdaderamente entiendan estas palabras y conciban lo que valen, entonces dirán en su corazón: “Quiero servir a mi amo y recibir salario, pero la causa más importante por la que quiero serle fiel es porque así sirvo a mi querido Dios y Señor Jesucristo. El me ha ordenado hacer esto, y yo sé que esto le gusta”. He aquí una obra de servicio verdadera y de un corazón limpio.
                                                                                         Martín Lutero.