domingo, 2 de enero de 2011

Domingo de Año Nuevo.



“¡El Señor Te Bendiga!”

Textos del Día:

El Antiguo Testamento: Números 6:22-27

La Epístola: Filipenses 2:9-13

El Evangelio: Lucas 2:21

Sermón

Los padres a menudo invertimos tiempo y dialogamos mucho al tener que escoger un nombre para nuestros hijos. Es una gran responsabilidad elegir el nombre para una persona. Es una difícil decisión, porque es la forma en que alguien va a ser reconocido toda su vida. Muchos tienen una historia especial en torno a por qué se les ha dado su nombre. Los nombres significan algo, identifican y relacionan a las personas. Un nombre puede decir mucho acerca de nosotros.

Nuestro nombre estaba ligado a una maldición: Éramos hijos de desobediencia, y por ello nonecesitamos que nadie nos maldiga, o trate de hacer que nos vaya mal en cuanto a nuestra relación con Dios. Nacimos alejados de Él, fuimos esclavos del pecado y las consecuencias de ello se manifiestan constantemente en nuestras vidas. Así como el pueblo de Israel era esclavo, y estaban atrapados sin remedio en un modo de vida que era opresivo y sin poder liberarse por sí mismos, teniendo sobre sus espaldas una “dura servidumbre”, así también nos encontramos nosotros lejos de Dios. Oprimidos, sin poder salir de las cárceles internas que nos imponen la ley y nuestros pecados. Pero Dios no se queda de brazos cruzados, Él es un Dios que interviene en la historia de su pueblo, no solo para llamarlos y corregirlos, sino que se manifiesta especialmente para bendecirlos y liberarlos.

Dios nos ofrece su nombre: En el Antiguo Testamento se habla sobre cómo Dios ofrece su nombre para bendecir a los israelitas. Bendecir tiene que ver con “bien decir o decir cosas buenas”. El Dios que sacó a Israel de Egipto, el Dios que siempre estuvo con ellos en el desierto, guiándolos y alimentándolos, el Dios que les dio la tierra prometida, éste es el Dios que en primer lugar los salva de la esclavitud. Dios es mucho más que una fuerza superior que provee todo lo necesario para la vida de las personas. Muchos creen que las bendiciones de Dios son solo cosas materiales, pero la mayor bendición es conocer y utilizar el nombre de Dios para ser bendecidos. “Pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”.

La lección del Evangelio de hoy puede ser una de las lecturas más cortas de todo el año, pero está llena de significado. “Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido”. No es una coincidencia que el nombre de Jesús sirva para recordar y dar la bendición de Dios. Recuerde que Dios mismo escogió el nombre que fue dado a Su Hijo, nacido de la virgen María. “Le pondrás por nombre “Jesús”. ¿Por qué este nombre?, la misma Escritura lo aclara: “Porque él salvará al pueblo de sus pecados” Mateo 1:21.

El nombre de Jesús significa “Jehová salva”. En hebreo se pronuncia YA-SHUA. En el nombre de Jesús se puede oír el nombre dado al pueblo de Israel. El “YA” al principio es del nombre de “YHWH”. “SHUA” significa guardar. Dios se aseguró de que en el nombre de Jesús se reflejara lo que se iba a hacer: Jesús salvaría a su pueblo de la esclavitud. Jesús es Dios mismo, quien salvará a su pueblo de la esclavitud del pecado. Es Dios mismo quien se entrega en la cruz para morir por todos tus pecados. Es Dios mismo que irrumpe en tu vida para decirte que Él te ha rescatado de la esclavitud de la muerte, del pecado y del diablo.

Jesucristo, “YHWH (Jehová) salva” ha irrumpido en la Historia de la Humanidad para ofrecernos su nombre de una manera muy especial. Mira tu vida en el último año, quizás encuentres promesas rotas y varios fracasos en sueños y expectativas. No importa cuánto te esfuerces, parece que no puedes hacer que todo funcione de la manera que quieres ¿Por qué, por ejemplo a menudo haces daño a las personas que más quieres? Puedes intentar o desear hacerlo mejor este año, puedes planificar hacer muchas cosas en este 2011, pero tú y yo sabemos que tomar estas resoluciones o proyectos no nos hacen tener el poder necesario para llevarlos a cabo.

De algo puedes estar seguro en este 2011: que Jesús rompió y seguirá rompiendo las ataduras que nos mantienen en la esclavitud del pecado. Al igual que el cordero pascual, cuya sangre salvó de la muerte y liberó a los israelitas de la esclavitud del faraón, así la sangre de Jesucristo, nuestro cordero pascual, nos salva de la muerte y nos libera de la esclavitud del pecado. Jesús derrama su sangre en la cruz por nosotros, para liberarnos. Tal como la sangre en los postes marcados de las casas del pueblo de Dios en Egipto, así la sangre en el madero de la cruz marca hoy al pueblo de Dios. Faraón fue derrotado por la sangre del cordero y al igual que él, Satanás es derrotado por la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo. Su nombre nos ha sido entregado, ya que después de todo somos llamados cristianos.

Jehová te bendice. Esta bendición no tiene que ver solo con las circunstancias externas que rodean nuestras vidas. No tiene que ver directamente con la salud, el dinero, el amor, el trabajo. Lo que Dios promete hacer por medio de su bendición en nosotros es: estar a nuestro lado siempre, volver su rostro y tener misericordia hacia nosotros, y darnos la paz. Esto es lo que significa tener labendición del nombre de Dios.

Que nos haya sido dado su nombre implica que en fe podemos recurrir a Él, especialmente cuando tenemos dificultades, y que Él se compromete a escucharnos. Pensemos en el 2º mandamiento y la explicación que da Lutero: No tomarás el nombre del Señor tu Dios. ¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios de modo que no usemos su nombre para maldecir, jurar, hechizar, mentir o engañar, sino que lo invoquemos en todas las necesidades, le adoremos, alabemos y le demos gracias.

Jehová te guarda: Dios no solo te rescata por medio de su obra, además nos ofrece su nombre porque desea sostenernos en esa libertad. Él hace que esa liberación llegue a ti y te sostiene en ella. Él te ha dado su nombre, “YHWH salva”. Dios te ha bendecido y comenzado a guardar en esa bendición desde mucho tiempo atrás, cuanto te ofreció su nombre. Quizás no lo recuerdes, pero cuando eras muy pequeño oíste que se dijo sobre ti: “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Así es como el nombre de Dios es puesto sobre su pueblo. Así es como Dios comienza a guardar a los suyos. Aquí la atención se centra en Dios y lo que Él ha hecho. La atención se centra en Jesús, en “YHWH salva”.

Él también viene a nosotros en su Palabra, cada vez que nos reunimos “en su nombre”. Aquí es donde encontramos la fuerza y libertad cada vez que en nuestra vida nos encontramos esclavizados por el pecado. Cuando estés luchando con el pecado y sientas o creas que Dios está lejos, distante o te ha abandonado, recuerda que Él prometió estar contigo y bendecirte por medio de su perdón. Invócalo, llámalo por su nombre, ese que te ha sido dado: Jesús, “YHWH salva”. Cuando las mentiras de Satanás se ciernan sobre tu corazón y te hagan dudar del amor de Dios por ti, dirige tu mirada hacia Jesús y acuérdate del significado de su nombre, de su obra y de cómo ha hecho que llegue a ti.

Jehová hace resplandecer su rostro sobre ti y tiene de ti misericordia: El Señor viene a ti para tener misericordia. Vino a ti en tu bautismo, viene por medio de su Palabra y de manera especial viene a ti en la Santa Cena. Allí Él se presenta una vez más como “YHWH salva” y te da su misericordia, perdonándote todos tus pecados por medio de su cuerpo y sangre. Allí Él se presenta en, con y bajo el pan y vino, para declararte una vez más que Dios te está bendiciendo y guardando, que Dios no se ha apartado de ti por tus pecados, sino que viene y te los perdona.

Jehová alza sobre ti su rostro, y pone en ti paz: El Espíritu Santo trae paz a tu corazón. Por medio de la Palabra y los sacramentos, el Espíritu Santo vuelve su rostro hacia nosotros, nos convierte de nuestro camino de incredulidad y muerte. Él nos vuelve hacia Jesús. Él abre nuestros ojos para ver su rostro, su resplandeciente gracia. Trabaja en nuestros corazones para confesar: “Lo que Jesús hizo en la cruz lo hizo por mí. Me reconcilió con Dios. Me trae la paz a través del perdón de mis pecados”. Esto es obra divina. Esta es la obra de YHWH, el Señor. Porque el Espíritu Santo, junto con el Padre y el Hijo, es verdadero Dios.

Durante más de dos mil años y en cientos de idiomas, a través de estas palabras Dios habendecido a su pueblo. La bendición que se proclama al final de nuestro Oficio es el recordatorio de que has sido liberado del poder del pecado sobre tu vida. “YHWH te bendiga y te guarde”. Se trata de YHWH, el Señor, reafirmando y enviándote a vivir bajo su promesa.

Conclusión: ¿Qué puede hacer un nombre? Mucho, si es el nombre de Dios. En el nombre de Dios se encuentran muchas promesas y una nueva realidad para ti, día a día. Él ha puesto su nombre en ti. Esto significa que Él te da sus promesas y una nueva vida por medio de Jesús, “YHWH salva”. La bendición de Dios te confiere los beneficios que el nombre de Dios pone a disposición del hombre. Que así sea, Amén.

Atte. Pastor Gustavo Lavia