lunes, 7 de abril de 2008

La de Dios y el mundo pecador.

ASAMBLEA NACIONAL DE IELE
IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA ESPAÑOLA
21 a 23 de Marzo de 2008
La Gracia de Dios y el mundo pecador

“Creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y salvador Jesucristo”
Por Walter Daniel Ralli

† La necesidad de la Gracia:
La necesidad de “la Gracia de Dios” se evidencia cuando la contrastamos con “el mundo pecador”.

EL PROBLEMA

Aunque no nos guste oír hablar de esto del pecado, lo cierto es que éste es nuestro problema: La desobediencia.
“Por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres… por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores”. Ro 5:18-19
¿Quiénes pecamos?
Todos. No hay ni mejores ni peores a los ojos de Dios. No hay diferencia. Todos somos pecadores por iguales.
“Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Ro. 3:22-24
“No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”. Ro. 3:10-12
Esclavos del pecado por naturaleza:
Somos por naturaleza esclavos al pecado y por lo tanto estamos imposibilitados de obedecer a Dios.
“Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo”. Gá. 4:3
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Ro. 8:15
“Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?” Ro. 11:24

Enemigos de Dios

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”. Ro. 5:10
La consecuencia es la muerte:
“el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Gn 2:17. “La paga del pecado es muerte”. Ro. 6:23 “por la transgresión de uno solo reinó la muerte. Ro. 5:17 “Como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Romanos 5:12 “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre..., …en Adán todos mueren”. 1ª Co 15:21-22

LA NECESIDAD

“Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo”. Jn 3:6-7
Necesitamos ser vivificados. Empezar de nuevo. ¿Pero quién lo puede hacer? ¿Cómo lo puede hacer?
Ya que los muertos no hablan ni caminan, que los enemigos no pueden más que odiar, y que los esclavos no pueden más que servir a su amo; está claro lo que necesitamos. Si somos pecadores necesitamos ser perdonados. Si estamos condenados, necesitamos ser absueltos. Si estamos muertos necesitamos ser vivificados. Si somos esclavos, necesitamos ser liberados. En definitiva: ¡Necesitamos un milagro! Necesitamos un salvador. Pero ¿qué clase de salvador necesitamos? No uno cualquiera. Sino una lleno de GRACIA.
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Heb. 4:15-16

Características del Salvador:

1. Que sea hombre, para que asuma en su carne nuestro castigo.

2. Que no tenga pecado, para que no esté bajo nuestro misma maldición.

3. Que esté dispuesto a padecer y morir sin merecerlo como sustituto del mundo pecador.

4. Que tenga poder para resucitar y vencer a la muerte, al pecado y al Diablo.

5. Y que todo ello lo haga solo por amor sin pedirnos nada a cambio

No tenemos nada bueno para dar a cambio:

Sólo tenemos necesidades. Esto es un problema aún mayor. No tenemos nada bueno para dar a cambio por nuestro rescate, nada que sea digno de interés para alguien. Humanamente somos lo que Dios nos dio, por lo tanto lo único de cosecha propia, lo único realmente nuestro y no de Dios, son nuestros pecados. Eso sí puedo darle a Dios.
Necesitamos Gracia de Dios. Necesitamos a alguien que nos ame incondicionalmente. Que no nos pida nada a cambio. Que no tenga en cuenta nuestros pecados. Necesitamos a alguien que esté dispuesto a rescatarnos y a dar su vida en nuestro lugar para pagar la condena. Un sustituto. Tan muerto estamos que incluso Dios es quien prepara el plan de salvación. No podemos ni siquiera pedir ayuda. ¡Necesitamos TODO!

LA SOLUCIÓN

La Gracia de Dios en Cristo Jesús.
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Ro. 6:23
Estamos muertos y necesitamos nacer de nuevo ¿Cómo? La solución está en que Dios, el autor de la vida, nos de vida.
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios”. 1ª Jn. 5:1 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo”. Efesios 2:5 “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida” 1ª Jn. 3:14 “El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. Stg. 1:18
La gracia nos salva: “salvos por Gracia”. Pero ¿no era acaso Jesús quien nos salvó? Sí. La obra de Cristo es la que nos trae solución al conflicto, pero lo que mueve a Dios a llevar a cabo su obra es su Gracia para con nosotros. En ese sentido su Gracia es la que nos salva ya que por ella Dios actúa. Esa Gracia tiene en Cristo la manifestación más plena.

† La manifestación de la Gracia:

La Gracia no es un concepto teológico abstracto. Es una misericordiosa actitud y acción de Dios hacia la humanidad, por lo tanto es experimentable aunque no se sustenta en nuestra experiencia sino en la obra de Jesucristo.
La Buena Voluntad de Dios, su misericordia y amor se manifiestan actuando en consecuencia. Nosotros no siempre plasmamos en acción nuestros sentimos de misericordia hacia alguien o alguna situación. En Dios eso no sucede. Dios tuvo misericordia del mundo pecador y actuó de forma concreta y avacada para darnos nueva vida.
“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”. 1ª Jn. 1:1-3
Dios manifiesta su Gracia en Cristo:
No que antes de la aparición física de Cristo en este mundo no haya habido Gracia de Dios, pues sabemos que el plan de Dios de salvar a la humanidad por medio de su Hijo estaba concebido antes de que Cristo venga al mundo. Ya en el Antiguo Testamento vemos la Gracia de Dios. Ellos fueron salvos por la fe y esperanza en este Mesías prometido. Sin embargo la manifestación plena de su obra de Gracia fue Jesucristo hombre.
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (…), lleno de gracia y de verdad… Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Jn. 1:14, 17
“La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad” Tito 2:11
“la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio”. 2ª Timoteo 1:9-10
La gracia salvadora de Dios solo viene por Jesucristo. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Hch. 4:12. Nadie puede beneficiarse de la gracia salvadora de Dios fuera de Cristo, pues fuera de él cualquier camino es un vano camino de obra de la Ley.
Por lo tanto si bien la Gracia de Dios, tiene como objetivo a toda la humanidad (Jn. 3:16), sólo la fe en Cristo hace efectiva la salvación al ser humano. Sin la fe en la obra de Cristo no hay salvación y nadie puede beneficiarse de esa Gracia universal. Por esto Dios nos envía a todas las naciones a predicar el Evangelio.

† La obra de la Gracia:

Cristo ocupa nuestro lugar. Para que nosotros vivamos alguien tiene que morir, ya que “La paga del pecado es muerte”. El autor de la vida tiene que morir, para darnos nuevamente la vida que nosotros mismos perdimos.
“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores”. Is. 53:3-12
“Cristo padeció por nosotros, llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. 1ª P. 2:21, 24
¿Quién está dispuesto a dar la vida por alguien?
“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Ro. 5:6-8
No olvidemos que Jesús da su vida por “el mundo entero”. Por aquellos que nosotros consideramos buenos y por aquellos que consideramos malos. Dios no discrimina según nuestro criterio, ya que para él todos somos por naturaleza pecadores, malos y necesitamos ser rescatados de ahí. Todos necesitamos de su gracia por igual.
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”. Efesios 2:1

CONSECUENCIA

La conversión:

Dios deseaba revertir nuestra trágica situación. Si estamos muertos necesitaba darnos vida, si éramos esclavo del pecado y de la muerte, necesitaba darnos libertad, si éramos por naturaleza enemigos de Dios, necesitaba reconciliarnos. Si éramos injustos y por ello condenados, necesitábamos ser justificados de nuestros delitos.
Jesús nos justifica
“siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Ro. 3:24
Jesús nos reconcilia
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” Ro. 5:8,10
“todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación... Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 2ª Co. 5:18-19 ,21. Ver también Col. 1:21-22.

Jesús nos da vida

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. 1ª Co 15:21-22
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados… Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Efesios 2:1, 4 y 5
“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.
Colosenses 2:13-14
Jesús nos libera de la esclavitud haciéndonos Hijos
“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”. Gá. 4:3

† La suficiencia de la Gracia:

¿Qué podemos ofrecer a Dios?

¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:33-36

· Nada podemos añadir a la obra completa de la Gracia de Dios.
“todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos”. 1ª Cr. 29:14

· Incluso del pecado, aquello verdaderamente nuestro, nos tiene que convencer Dios.
“el Consolador… convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. Jn. 16:7-8

· Solo por la fe recibimos los beneficios de la Gracia.
“tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes” Ro. 5:2 “es por fe, para que sea por gracia” Ro. 4:16

· La fe también es obra de Dios.
“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Heb. 12:2

· Esta fe la obra Dios por su Palabra, que también es obra suya.
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Ro. 10:17

· Nuestra santificación es obra de Dios.
“Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. 1ª Co. 6:11

· Las buenas obras que transitamos son obras que Dios preparó.
“Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Fil. 2:13
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Efesios 2:8-10

BASTATE MI GRACIA

“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. 2ª Co. 12:9
Tú afirma tu corazón en la gracia y no con viandas que pronto se acaban y no sirven para nada. Afirma tu corazón en lo eterno, en lo estable, en lo seguro, en lo suficiente, afirma tu vida en la Gracia de Dios y no en ti mismo.
La Gracia de Dios es suficiente, se basta a sí misma para llevar a cavo su obra. La obra de Cristo es suficiente. No hay que añadirle nada. En cuanto queramos ponerle algo, por más insignificante inocente o bonito que nos parezca, estamos desvirtuando La Gracia de Dios y por lo tanto deja de ser “la Gracia de Dios”.
Creo que, por mi propia razón o poder, no puedo creer en Jesucristo mi Señor, ni venir a Él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado por el Evangelio, iluminado con sus dones, santificado y conservado en la verdadera fe; así como llama, congrega, ilumina y santifica a toda la cristiandad en la tierra, y la conserva en Jesucristo en la única verdadera fe; y en esta cristiandad Él me perdona todos los pecados a mí y a todos los creyentes diaria y abundantemente, y en el postrer día me resucitará con todos los muertos, y me dará en Cristo, a mí y a todos los creyentes, la vida eterna. Esto es ciertamente la verdad. Catecismo Menor de Lutero 3º articulo del credo.
Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Juan 19:18